La trilogía de The Hobbit dirigida por Peter Jackson generó una gran controversia desde su estreno. Adaptar la obra de J.R.R. Tolkien en tres películas que suman más de nueve horas, incluir personajes inventados que no aparecen en la trama y otros detalles molestaron a muchos seguidores del libro. Sin embargo, un fanático decidió tomar cartas en el asunto y, tras un largo trabajo, logró recortar la trilogía para convertirla en una sola película.
El responsable se sentó con un ejemplar del libro, versiones decentes de las tres películas de The Hobbit (The Battle of the Five Armies ya se ha filtrado) y el deseo de hacer un trabajo profundo: recortar la adaptación de Peter Jackson a una única película.
El resultado de este recorte es The Hobbit: The Tolkien Edit, un proyecto que reduce todas las escenas y personajes adicionales de la trilogía compuesta por An Unexpected Journey, The Desolation of Smaug y The Battle of the Five Armies en una sola película de cuatro horas de duración (cuatro horas y veintiún minutos para ser exactos) que se asemeja más a la obra original de Tolkien.
De acuerdo con el usuario tolkieneditor, responsable del proyecto, algunos de los mayores recortes incluyen la investigación de Dol Guldor (incluyendo las apariciones de Radagast, Saruman y Galadriel), el triángulo amoroso entre Legolas, Tauriel y Kili (menos mal) y el preludio con el viejo Bilbo...
...así como varias escenas de acción (sobre todo en la última película) y de relleno que también han sido recortadas. La película se puede descargar gratuitamente desde el sitio de The Tolkien Edit, donde el usuario declara que el principal objetivo de esta edición fue volver a centrar la historia en Bilbo, dejando de lado las historias inventadas para la trilogía, y lograr un ritmo mucho más enérgico como la trama que presenta el libro.
En definitiva, The Hobbit: The Tolkien Edit es una historia mucho más corta que hace un mejor trabajo al llevar el cuento original de Tolkien a la pantalla grande, gracias a la dedicación de un gran fanático. ¡Que te sirva de lección, Jackson!