Microsoft continúa su batalla legal contra la Unión Europea por el juicio antimonopolio.

La UE amenaza con nuevas multas

El 22 de diciembre, la Unión Europea amenazó al gigante del software con multas de hasta 2 millones y medio de dólares diarios por no cumplir con los reglamentos que fueron promulgados dos años atrás, cuando la compañía fue acusada de monopolio.

En marzo de 2004, la UE multó a Microsoft con 613 millones de dólares y le ordenó una serie de cambios en la forma de tratar con los competidores. Para empezar, Microsoft debía compartir información técnica que permitiera a los rivales que sus sistemas funcionaran mejor con Windows. La UE dice que Microsoft no ha cumplido en este punto. El gigante de Redmond ha fallado en el punto indicado, es decir, proveer a sus competidores información específica y confidencial.

Según la Comisión Europea, Microsoft ha entregado a sus competidores información "incompleta e imprecisa"; la Comisión dijo que puede imponer multas, ya que el tiempo y la oportunidad para Microsoft han terminado.

En un comunicado, Microsoft dijo que los reclamos de la Comisión Europea son injustificados y acusó a la Comisión de no tomar en cuenta documentación entregada pocos días antes, el 15 de diciembre. La empresa asegura estar plenamente comprometida con la decisión de la UE, pero dice sentirse frustrada por los constantes cambios en las peticiones de la UE. Reclama que se le notificaron cambios técnicos el 9 de diciembre, con fecha límite el 15 de diciembre, lo que, asegura, tuvo a sus programadores trabajando las 24 horas, incluso los fines de semana. Ahora es tiempo de la audiencia, luego de la cual la Comisión Europea formalizará la decisión.

Una batalla que puede durar años

Pero si Microsoft decide apelar, como ha hecho siempre, la batalla legal puede llevar años. Si la empresa de Bill Gates dejara de lado el orgullo, podría pagar la multa (insignificante para el nivel de presupuesto que maneja para el continente europeo) y mantener confidencial el código que ahora se le requiere compartir. Un código que, según altas autoridades de la compañía, es inherente al sistema Windows en sí mismo y puede abrir la puerta a la producción de clones de ciertas partes del sistema operativo. Puertas adentro, altos mandatarios de la empresa argumentan que, de seguir con esta postura, se pierden valiosas horas-hombre en cambiar código y en generar documentación que debería permanecer en la compañía.

Además, si esto sigue en el tiempo, otros países en Asia pueden requerir lo mismo que la UE y así obligar a Microsoft a liberar gran parte de su código, reduciendo así el valor de la propiedad intelectual de la empresa. Porque si uno piensa que pronto tienen pensado liberar Windows Vista, y las batallas legales contra Windows 95, 98, 2000 y XP continúan, resulta demasiado aparente que la empresa está metida en una lucha por orgullo, que únicamente le quita tiempo y recursos.