La iniciativa, respaldada por organizaciones en favor de las personas con discapacidad y por firmas de tecnología, intenta que la facilidad de uso se tome con mayor seriedad. Quienes la apoyan buscan que las compañías piensen cómo fabricar los productos y servicios y logren que estos sean fáciles de usar. Las firmas que se adhieran al proyecto deberán realizar cambios en sus productos para adecuarlos al gusto de los consumidores.
El proyecto E-Inclusion
El proyecto se denomina E-Inclusion y cuenta con el apoyo del Instituto Real de Sordos e Hipoacúsicos, la Fundación por los Discapacitados y la Alianza para la Inclusión Digital.
A pesar de que grandes grupos están involucrados en el proyecto, sus directores se encargan de aclarar que no se trata de un proyecto de caridad para minorías con necesidades altamente sofisticadas. Por el contrario, lo que se busca es que las compañías mejoren la usabilidad y accesibilidad de todo lo que producen, sin importar quién lo compre o quién lo use.
Beneficios para todos
Y este no es un detalle menor, ya que según estudios los beneficios no serían solo para personas con discapacidades o problemas, sino que todos los consumidores podrían beneficiarse con esta propuesta, que apunta a lograr un "cambio en la industria", para lograr que los diseñadores de productos comprendan que "inclusión no significa ponerle un freno a la creatividad y a la innovación".
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