Los espectros del telescopio espacial James Webb (JWST) respaldan la presencia de nubes de agua irregulares cuyo grosor varía en WISE 0855, una enana marrón. El resultado se basa en una serie de observaciones de NIRSpec y en modelos atmosféricos que separan los cambios de las nubes de las señales de ciertos gases.
Qué midió NIRSpec durante 11 horas
NIRSpec registró espectros cada 15 minutos a lo largo de 11 horas, entre 2,87 y 5,27 μm. El estudio analizó cómo cambiaban las señales en distintas longitudes de onda, con un poder de resolución de aproximadamente R = 1.000, que indica el nivel de detalle espectral.
| Medición | Resultado del estudio |
| Duración de la serie | 11 horas |
| Cadencia | Un espectro cada 15 minutos |
| Longitudes de onda | 2,87–5,27 μm |
| Poder de resolución | R ≈ 1.000 |
| Absorción de CO | Modulación de hasta el 10 % de pico a pico en algunas longitudes de onda |
| Variaciones de CO y PH₃ | Correlacionadas según el análisis de componentes principales |
| Cambios en las nubes | Los modelos respaldan nubes de agua irregulares y sitúan las variaciones de grosor a presiones más bajas que las variaciones de abundancia de CO y PH₃ |
La señal de CO fue la característica espectral más variable. El análisis de componentes principales, un método para identificar patrones de variación en un conjunto de datos, también encontró que los cambios de CO y fosfina (PH₃) estaban correlacionados.
Las nubes y los gases cambian a presiones distintas
La comparación de los espectros con modelos de la atmósfera y de la estructura de WISE 0855 respalda la interpretación de nubes de agua irregulares. Según esos modelos, las variaciones del grosor de las nubes se producen a presiones más bajas que las variaciones en la abundancia de CO y PH₃. Así, las señales de las nubes y de los gases describen cambios en zonas atmosféricas distintas.
La temperatura de WISE 0855 no fija un umbral para las nubes
El estudio cifra en 265 K la temperatura de WISE 0855. La condensación depende de la temperatura y la presión locales, además de la presión de saturación del vapor; por eso no existe una única temperatura que determine la formación de nubes en todas las atmósferas.
Como referencia, las capas de nubes de Júpiter y Saturno se asocian aproximadamente con amoníaco a 150 K, hidrosulfuro de amonio a 200 K y agua a 270 K. La atmósfera más fría de Saturno sitúa esas capas a mayor profundidad que en Júpiter. Esos valores describen el contexto de los gigantes del sistema solar, no mediciones de las nubes de WISE 0855.