Una encuesta realizada para Greenpeace muestra que la gente está dispuesta a pagar hasta 140 euros más para mejorar la “reciclabilidad” de los ordenadores.
La encuesta también demuestra que la gente piensa que los fabricantes deberían tomarse más en serio su tarea como grandes productores de chatarra electrónica y hacerse cargo de los desechos.
El llamado e-desecho es un problema global que viene creciendo en los últimos años, con más de 30 millones de ordenadores desechados solo en Estados Unidos.
El estudio fue realizado por la consultora Ipsos para Greenpeace y coincide con el anuncio de Dell de eliminar ciertos componentes contaminantes de sus productos.
Llevada a cabo en nueve países, la encuesta demostró que los alemanes son quienes más pagarían por un ordenador más ecológico, mientras que España estuvo en el quinto puesto y los franceses aparecieron en el último lugar.
En 2004 se publicó un estudio que alarmó al mundo entero: cada ordenador requería, para su fabricación, unas 10 veces su peso en químicos y combustible. Ese estudio también demostraba cómo, debido al corto ciclo de vida actual de los ordenadores, montañas y montañas de viejos desechos se estaban formando en países como China y la India.
Desde hace unos años, el e-desecho se ha convertido en un problema global: alrededor del 70% de los metales pesados que hoy se encuentran en los depósitos de basura, como el plomo y el mercurio, provienen de él.
Greenpeace ha visto con beneplácito el resultado de esta encuesta. Portavoces de la organización han comentado que la decisión de Dell de eliminar los químicos de toda su línea de productos refleja que la industria mira en la dirección correcta.
Greenpeace lleva años promoviendo la conciencia sobre este problema, y Dell ha anunciado que eliminará el bromo y el PVC de todos sus productos para el año 2009. Lógicamente, otras empresas como HP, Nokia y Samsung también han realizado promesas similares.
Actualmente, la mayoría de los ordenadores fabricados contiene arsénico en sus monitores, selenio en los circuitos, trióxido de antimonio y cadmio en los semiconductores, y cromo para evitar la corrosión. Más información.