Políticos de Venezuela han presentado quejas formales ante su gobierno por Mercenaries 2: World In Flames, el videojuego del estudio Pandemic que recrea una invasión al país caribeño. Producido en Los Ángeles, el juego se basa en una invasión a una Venezuela gobernada por un “dictador”.
Chávez y la sombra de una invasión
El presidente venezolano Hugo Chávez ha acusado en reiteradas ocasiones a Estados Unidos de intentar invadir su país, algo que Washington ha negado sistemáticamente. Sus seguidores reclaman que este juego es una suerte de “comercialización” de esa idea.
La defensa de Pandemic
Pandemic ha insistido en que el juego es puro y simple entretenimiento, y se ha apurado a aclarar que no tiene relación alguna con el gobierno norteamericano.
Según su portavoz, Pandemic es una empresa privada cuyo objetivo es simplemente producir videojuegos de entretenimiento de gran calidad.
El miedo a que la ficción se convierta en realidad
Los políticos venezolanos argumentan que el juego es tan realista que podría llegarse a creer que algo así puede suceder. Aunque uno pueda decir una mentira, si la repite y la repite finalmente la gente puede creerla, y eso es lo que temen con este juego: que la gente comience jugándolo y finalmente termine a favor de una eventual invasión a Venezuela.
Relaciones tensas entre Estados Unidos y Venezuela
Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela no son las mejores, ni lo han sido especialmente desde que Chávez llegó a la presidencia en 1998.
Además de acusar repetidamente a Washington de querer quitarle su puesto, Chávez ha incrementado el control estatal sobre la industria petrolera, la cuarta a nivel mundial y responsable del 15% de los suministros a Estados Unidos.
El congresista Ismael García, un político pro Chávez, ha declarado que el juego es un preparativo para una invasión real. Según él, el gobierno norteamericano sabe cómo preparar campañas y trabajar con el terror psicológico, por lo que no hay razones para no pensar que una invasión pueda suceder más adelante.
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