Todos hemos jugado alguna vez con un juego electrónico de mano. Aunque no hayas tenido una Nintendo DS o una PSP, los teléfonos móviles actuales incluyen juegos llenos de color y sonido. Pero el verdadero antepasado de estos dispositivos tiene más de 40 años: el Merlín, también conocido como “The Electronic Wizard”, fue comercializado por Parker Brothers entre 1978 y los últimos años de la década de 1980. ¡Veámoslo!
Muchos lectores de Neoteo han crecido en un mundo donde los juegos electrónicos son comunes. Pero no siempre fue así. Los avances en electrónica que hicieron posibles los primeros ordenadores personales en los últimos años de la década de 1970 también permitieron crear máquinas de entretenimiento. Hasta entonces, los niños jugaban con juguetes similares a los de sus abuelos. La llegada de componentes electrónicos pequeños, rápidos y baratos revolucionó la industria del ocio. Uno de los primeros juegos electrónicos de mano en tener éxito fue el Merlín, también conocido como “The Electronic Wizard”, comercializado por Parker Brothers a partir de 1978.
Merlín, “The Electronic Wizard”
Este juguete, que parece un teléfono antiguo de unos 20 centímetros de largo, tiene en su parte inferior cuatro botones para seleccionar el juego y ejecutar tareas. En el centro se encuentra la zona de juego, formada por 11 pulsadores luminosos, similares a los de “Simon Dice”, con los que se controla el juego. En la parte superior de la carcasa, rígida y poco agraciada, hay un parlante que avisa al usuario de situaciones especiales.
Merlín requiere seis pilas AA y fue uno de los juegos más populares de su época: se vendieron más de cinco millones de unidades en los primeros años, y algunos millones más hasta que fue desapareciendo del mercado a finales de los años 80. Fue diseñado por Bob Doyle, un inventor profesional con doctorado en Harvard que trabajó entre 1971 y 1973 en la NASA como coordinador de las misiones del SkyLab.
Electrónicamente, el interior del Merlín es sorprendentemente simple. Solo tiene un circuito integrado (el microprocesador TMS 1100 de Texas Instruments), un puñado de resistores, algún diodo, los LEDs y una lámina transparente con los contactos de los pulsadores. Un parlante completa el circuito. Hoy en día, cualquier estudiante o aficionado (¿alguien se anima?) podría diseñar un juego así sin problemas.
Seis juegos diferentes
Merlín permite jugar a seis juegos diferentes. El primero es una versión electrónica del Ta-Te-Ti. El segundo, “Music Machine”, convierte el aparato en un instrumento musical: cada tecla produce una nota, y las secuencias pueden guardarse y reproducirse, convirtiendo a Merlín en uno de los primeros secuenciadores electrónicos. El tercero, “Eco”, tiene una mecánica similar a “Simon Dice”. El cuarto es “Blackjack 13” y el quinto es el “Cuadrado Mágico”, similar al “Lights Out” pero en una matriz de 3x3 en lugar de 5x5. Por último, el sexto es “Mindbender”, que se asemeja al Mastermind.
Si comparamos a Merlín con cualquier juego actual, como una PSP o una Nintendo DS, o incluso con las posibilidades de un teléfono móvil, el viejo juego parece poco atractivo. Sin embargo, nos sorprendió que una vez que empezamos a jugar, fue difícil dejarlo. A pesar de su simplicidad, los juegos son tan adictivos que pueden gastar las primeras seis pilas en un día. Además, Merlín tiene un conector para una fuente de alimentación externa, algo indispensable si no tenemos pilas AA y queremos usarlo con frecuencia.
A pesar de lo popular que fue hace más de 40 años, hoy es difícil encontrar información en internet. Solo hay un puñado de páginas web que lo mencionan. No parece un trato justo para un aparato que entretuvo durante cientos de horas a millones de personas,¿no crees?
The Electronic Wizard