Fujio Matsuoka, inventor de las memorias flash, asegura estar cerca de lograr la fabricación de microprocesadores en tres dimensiones, algo que permitiría producir chips más pequeños pero mucho más potentes.
Los chips tridimensionales
Al leer esta noticia, uno no puede menos que pensar cómo a nadie se le ocurrió antes algo así. Ni Intel ni AMD han trabajado en algo así, o al menos no lo han hecho público. IBM sí lo ha hecho, aunque por ahora tampoco ha logrado traducir su trabajo en un producto real.
Pero Fujio Matsuoka, inventor de las memorias flash cuando trabajaba en Toshiba, ha estado trabajando intensamente en el desarrollo de chips 3D. Y lo ha hecho de manera conjunta con el Instituto de Microelectrónica de Singapur, una prestigiosa institución con la cual se encuentra colaborando desde hace cuatro años.
¿El fin de la Ley de Moore?
Con desarrollos como este se podría poner fin a la Ley de Moore, aquel viejo axioma que establece que los fabricantes duplican la cantidad de transistores en un chip aproximadamente cada 18 meses, y que se ha venido cumpliendo con asombrosa exactitud en los últimos 30 años.
Con los chips de Matsuoka, se podrá aumentar de manera significativa la cantidad de transistores presentes en cada chip, algo que además de permitir fabricar microprocesadores más pequeños posibilitará que estos sean mucho más potentes.
En la actualidad, si dos transistores algo alejados deben efectuar algún tipo de operación de manera conjunta, la distancia limitará el rendimiento alcanzado. Con chips 3D, si no es posible ubicar a todos los transistores uno junto al otro, se podrían ubicar uno sobre el otro, lo que permitirá el mismo resultado.
Esta tecnología, denominada Surrounding Gate Transistor (Transistor de compuertas adyacentes), promete lograr que los actuales Core 2 Duo o Athlon se vean como de la prehistoria.
Aunque por el momento Matsuoka no ha formulado ningún anuncio respecto de la posible fecha de lanzamiento de estos microprocesadores, ha adelantado que licenciará su tecnología a los fabricantes de hardware que deseen comenzar a producirlos, algo que puede poner la alta tecnología al alcance de más fabricantes (y con ello mejores precios).
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