Así es: un ciudadano norteamericano presentó la demanda en la ciudad de Chicago. ¿Por qué? Él había comprado la Xbox 360, a la que le adjudica un fallo de fabricación que la hace recalentarse y finalmente colgarse. Esto no sería un problema tan grave si no fuera porque ya se habían mencionado en otra ocasión.

El problema parece hallarse en la fuente de alimentación, ya que se sobrecalentaría de manera que termina afectando a los microprocesadores. Y esta afección se extendería también a la conexión de Xbox Live.

La demanda se basa en que, a sabiendas del defecto, Microsoft lanzó el producto simplemente por una cuestión competitiva con Sony y Nintendo, y persigue la meta de una indemnización y el reemplazo de los equipos.

Por ahora, Microsoft está tomando las acciones pertinentes a fin de responder a los usuarios afectados, realizando la reposición del producto sin costo alguno.