Todos los aficionados a los teclados mecánicos y las máquinas de escribir conocen la pieza «La Máquina de Escribir», compuesta por el estadounidense Leroy Anderson. Pues bien, alguien ha llevado esa fascinación un paso más allá al modificar una máquina de escribir eléctrica Smith Corona con hardware Arduino para que interprete la canción de forma autónoma.

Modifican una máquina de escribir para convertirla en «impresora-instrumento»
Máquina de escribir

En cada presentación, la escena se repite: el encargado de la máquina de escribir entra en el escenario empujando una pequeña mesa, pide una silla, coloca papel en la máquina, se sienta y se acomoda, mientras el director de orquesta lo mira como si fuera a lanzarlo con una patada. El resultado final es extraordinario. «La Máquina de Escribir» no solo exige habilidad, sino que cumple a la perfección el papel de alivio cómico que muchas orquestas aprovechan. Leroy Anderson la compuso en 1950 y, a pesar de sus 65 años, no ha envejecido ni un poco. YouTube está repleto de versiones de distintas orquestas, pero la que mostramos aquí es muy especial.

En el vídeo se aprecia una máquina de escribir eléctrica Smith Corona Sterling Automatic 12 (de 1960, para quien quiera saber el año), modificada por Chris Gregg, de la Universidad Tufts. El proceso no fue rápido (hubo una pausa de cuatro años) ni sencillo. Aunque la máquina es eléctrica, los interruptores bajo cada tecla no eran electrónicos, así que Gregg tuvo que implementar un complejo sistema de solenoides para que pulsaran las teclas en el momento adecuado. Los solenoides reciben las órdenes a través de un Arduino Uno, controlado a su vez por una aplicación en OS X. En cierto modo, transformó la máquina de escribir en una impresora.

Modifican una máquina de escribir para convertirla en «impresora-instrumento»
Modifican una máquina de escribir para convertirla en «impresora-instrumento»

El diseño de la placa de circuito impreso, los cortes con láser para los soportes, el acrílico y los 130 dólares invertidos en solenoides hicieron que esta aventura fuera muy complicada, pero sin duda valió la pena. Toda la información necesaria para reproducir el trabajo de Gregg está disponible en el sitio oficial.

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