Mount & Blade es un juego que ha sufrido de poca promoción, ya que sus valores de producción no son muy altos. Esto se nota sobre todo en la presentación, que a primera vista parece la de un juego salido a la venta hace unos años. Sin embargo, si le das una oportunidad y eres fanático de los RPG, encontrarás muchas cosas de tu agrado.

La era medieval no ha sido muy explorada en los juegos, y es por eso seguramente que Mount & Blade merece tanto reconocimiento. Aunque no hay muchos juegos sobre esta era, quien busque uno puede probar este juego sin miedo, porque hasta hoy es el mejor. Eso sí, el mundo en general sufre un poco de identidad y en ocasiones parece una tierra fantástica genérica.

Mount & Blade
El combate es como nada que se ha visto en Mount & Blade.

Creación de personaje y comienzo

Como cualquier RPG, comienzas creando tu personaje. Primero la parte física y luego los atributos. Esto determinará las habilidades y el modo de pelea que tendrá el personaje. Lo bueno es que, dependiendo de las habilidades, tendrás diferentes roles en la batalla: si quieres ir al frente debes utilizar los atributos más atléticos, mientras que si prefieres ser más estratégico puedes usar los de liderazgo y tácticas.

Algo de lo que sufre Mount & Blade es lo mismo que sufrió el clásico Elder Scrolls: Morrowind en su momento. Una vez que terminas la etapa inicial, te encuentras completamente solo en un gran mundo. Esto es algo que a los jugadores más experimentados seguramente no les molestará, pero quien no esté acostumbrado a este tipo de juego tendrá un comienzo rocoso. Hay muchas cosas para ver y para aprender, y poca dirección sobre cómo absorber tanta información. Ahora bien, si eres un maestro de los RPG, te sentirás como en casa.

Un sistema de combate sobresaliente

Mount & Blade logra fundir estrategia y RPG con mucha clase; sin embargo, su fuerte es el sistema de combate. Hay diferentes armas en las que te puedes especializar, como espadas, sables, hachas, etc. También puedes entrar a la batalla cabalgando, algo que en la mayoría de los juegos suele ser un sufrimiento. Aquí los controles responden muy bien y funciona de maravilla. La batalla en sí se siente muy real, pero a la vez no pierde la fluidez. Básicamente son masas de personas chocándose unas con las otras, y captura a la perfección la brutalidad de aquellas batallas.

Mount & Blade
Mount & Blade

A medida que ganes estas batallas, tú y tus tropas ganarán reputación. Mientras más tengas, te permitirá hacer trabajos para la nobleza. No solo puedes hacer mucho dinero con estos trabajos, sino que también subirás en la escala social, y hasta pueden llegar a ofrecerte ingresar. Te entregarán un pedazo de tierra y una ciudad para controlar. Y, como estas, hay montones de otras cosas para hacer, como torneos y otras actividades.

Un mundo lleno de posibilidades

Pero en Mount & Blade no solo hay batallas: el mapa está repleto de castillos y asentamientos que visitar, y cada uno tiene sus propias quests para completar. También puedes participar en guerras entre reinos, ya sea convirtiéndote en parte de la nobleza de uno o siendo mercenario y eligiendo el bando que mejor pague. Estas batallas son épicas en escala, y la satisfacción es aún mejor que en una batalla común y corriente.

Gráficos e interfaz: el punto débil

Pero por muchas cosas buenas que tenga Mount & Blade, tiene una que pesa demasiado. Gráficamente es bastante malo y esta es probablemente la razón por la que muchos no lo jugarán. Los modelos de los personajes son extraños y las texturas dejan mucho que desear. De todos modos, es bueno que el momento en que mejor se ve sea durante las batallas. Las animaciones se ven muy pulidas y suman mucho al ardid del combate. La interfaz también es bastante pobre y puede volverse muy frustrante. Por ejemplo, si quieres cancelar una transacción no puedes cancelar: tienes que arrastrar todos los ítems que moviste en un principio uno por uno. A la larga, esta clase de cosas evitan que el juego se disfrute.

Veredicto

En definitiva, Mount & Blade es un gran juego. Logra fusionar diferentes estilos de manera muy fluida, y cada uno está cuidado hasta en el último detalle. La interfaz y los gráficos son muy malos, pero todo eso se olvida cuando entras cabalgando a una batalla matando a cualquier infeliz que se cruce. Además, con todo lo que hay para ver, tienes muchas horas de entretenimiento aseguradas.

Conclusión: Es una excelente mezcla de Aventura, RPG y estrategia. Más allá de sus pobres gráficos, cualquier fanático del género podrá encontrar algo bueno aquí.

Puntaje: 82%

Clásicos del género para complementar

En caso de que estés interesado en este juego y no hayas jugado muchos RPG, no te pierdas los siguientes clásicos del género:

The Witcher. Creado por una empresa polaca, The Witcher es un RPG en tercera persona con una gran historia que varía dependiendo de las decisiones morales que tomes. Tomas el lugar de Geralt de Rivia, un hechicero y cazador de monstruos que porta dos enormes espadas.

The Elder Scrolls: Oblivion. La vieja serie ha rozado la excelencia con su última entrega. Oblivion te presenta un mundo enorme para explorar, con montones de horas de juego y todo tipo de cosas para hacer. Puedes crear un personaje a tu gusto y unirte a diferentes sociedades.

Arcanum. De los creadores de los dos primeros Fallout, Arcanum es un universo fantástico donde batalla la tecnología contra la magia, en una batalla sin fin. Debes elegir un bando y defenderlo. Puedes crear un personaje de la nada y aprender todo tipo de habilidades.

Baldur’s Gate. Sea cual sea el que juegues, no te puedes equivocar con Baldur’s Gate. Un clásico de los siglos. Basado en el set de reglas de D&D, Baldur’s Gate es un RPG clásico de vista isométrica con una gran historia, grandes personajes y mejores mecánicas.

Diablo II. El clásico de clásicos. Aunque de cierta manera es similar a Baldur’s Gate, aquí hay menos historia y más acción. Haz tu camino hasta el infierno y desafía al mismísimo Lucifer.

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