Después de todas las complicaciones y los problemas que tuvo el proyecto One Laptop Per Child, cada vez que aparece una iniciativa de este tipo la miramos con cierto recelo. A pesar de todos los esfuerzos por desarrollar un ordenador de $100, el precio quedó considerablemente más alto, así que la propuesta de un grupo de estudiantes que ofrece un aparato a casi un décimo de ese precio podría parecer una broma. Sin embargo, no lo es, y el proyecto parece factible, ya que los resultados son menos ambiciosos.
Un proyecto con objetivos más modestos
¿Cómo puede resultar menos ambicioso si el precio deseado es mucho menor? Porque se trataría de dispositivos bastante más humildes que las OLPC, que fueron pensadas para servir en el tercer mundo y también para ser de utilidad a quienes las adquieran en los países ricos. Para alcanzar el precio esperado, el proyecto del MIT apostaría por aparatos muy rudimentarios. Demasiado sencillos para venderlos aquí, donde un teléfono móvil no demasiado avanzado los superaría en prestaciones.
Los ordenadores del MIT están proyectados para ser lo suficientemente baratos como para que las familias del tercer mundo puedan adquirirlos con su propio dinero o para armar laboratorios enteros en los colegios. Esto podría ser una inversión para el futuro, ya que “en ciertos lugares saber escribir con el ordenador puede definir la diferencia entre trabajar por 1 dólar por hora o 1 dólar al día”, aseguran los desarrolladores del MIT.
La estrategia para abaratar los costes
Seguramente te preguntarás cómo piensan estos estudiantes lograr aparatos tan baratos. Lomas, un graduado del MIT que está a cargo del proyecto, cuenta que aparatos similares ya existen en India y sus alrededores. Esos ordenadores son muy simples, pensados para que los chicos puedan enchufarlos a teclados baratos y a un televisor y utilizar juegos y programas simples. Sin embargo, no son lo bastante avanzados como para resultar muy útiles.
Por eso pensó en “actualizar” esos aparatos y venderlos en las escuelas del tercer mundo. Esta “actualización” consistiría en añadirles tecnologías que se usaban en los años 80, que ya no son para nada costosas, pero les permitirían a los chicos aprender a usar teclados y ratones desde pequeños. Así, están trabajando en mejorar sistemas basados en el Apple II, muy parecidos a aquellos con los que aprendieron los propios desarrolladores. Esto incluiría aplicaciones compatibles que permitan funciones algo más avanzadas.
Mejoras para dar más valor a los dispositivos
También intentan añadirles espacio de almacenamiento. Esta sería una mejora significativa, ya que les permitiría a los chicos guardar su trabajo y tener cosas propias en los ordenadores. Además, se les podría enseñar incluso algo de programación, para que puedan añadir a los dispositivos lo que necesiten y, de paso, tener un conocimiento que podría servirles mucho en el futuro. Por último, los ordenadores del MIT podrían contar con un acceso rudimentario a Internet mediante conexiones de teléfonos móviles.
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