Los tecnoutópicos tendrán, en unos segundos, sus mandíbulas por el piso, pues un grupo de empresarios quiere reducir la brecha digital y evitar la censura (además de hacer un buen negocio) proporcionando WiFi gratis desde el Espacio. Desde una constelación de nanosatélites en órbita a todos los ciudadanos de la Tierra, con ustedes… Outernet.
“Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión, este derecho incluye la libertad de sostener opiniones sin interferencia y buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquier medio y sin consideración de fronteras”. El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos lo dice bien claro, y por eso es citado y puesto como lema del proyecto para la realización de Outernet.
El objetivo principal del proyecto es cerrar un poco la actual brecha de información global, ya que muchos países no pueden y/o no ofrecen a los ciudadanos la infraestructura necesaria para acceder a la Web. Outernet espera poder ofrecer contenido web accesible de forma global y gratuita a través de satélite, dando a cada persona del planeta el acceso que el mercado y la infraestructura les niegan. Los fundadores de esta startup neoyorquina indican que la difusión de contenido web permitirá a los usuarios reducir su dependencia de los planes de datos de Internet costosos en lugares donde las cuotas mensuales son demasiado caras para el ciudadano medio.
Cómo funcionará
Outernet consistirá en una constelación de cientos de satélites en miniatura de bajo costo llamados CubeSats, situados en la órbita baja de la Tierra. Cada satélite subirá flujos de datos desde una red de estaciones terrestres y retransmitirá esos datos en un bucle continuo hasta que se reciba nuevo contenido para actualizar las bases. La compañía aprovechará una tecnología conocida como datacasting (traducible como “difusión de datos”), que utiliza ondas de radio para transmitir datos a través de la constelación de satélites de bajo costo de Outernet, y afirma que lo hace para evadir la censura del poder, asegurar la privacidad y ofrecer un servicio de información universalmente accesible sin costo a los ciudadanos del mundo, incluido el 60% de la humanidad que actualmente no tiene acceso a Internet.
Con el fin de servir a la audiencia más amplia posible, toda la red utilizará los protocolos basados en estándares globalmente aceptados, como DVB, Digital Radio Mondiale y WiFi basado en UDP. Ofreciendo continuamente contenidos web actualizados desde el Espacio, también se intentará eludir la censura de Internet, y otro beneficio colateral de esta red de información libre será la oportunidad de crear un sistema de notificación global para emergencias climáticas y otros desastres naturales. El plan del grupo Outernet es recaudar decenas de millones de dólares en donaciones a través de crowdfunding para poner en marcha el proyecto, y también quieren persuadir a la NASA para que colabore y les deje probar su tecnología en la ISS en septiembre, de modo que en 2015 puedan lanzarse los primeros satélites CubeSat.
A ver, a ver...
Justamente esto nos hace empezar a percibir el principal conflicto que tendrá Outernet, pues varios gobiernos, agencias e instituciones ofrecerán sus servicios y ayudas con el fin de participar en la creación y el filtrado de contenido que más tarde se emitirá gratuitamente desde el Espacio para todas las personas del mundo. Recuerden como regla: nada es totalmente gratis, y la financiación de Outernet costará publicidad o contenido parcialmente seleccionado por parte de algún organismo o gobierno bondadoso para con el proyecto. Por otra parte, el proyecto es caro como pocas cosas antes prometidas, y de solo pensar en lo costosos que son los vehículos de lanzamiento de satélites, mi pesimismo de la inteligencia me hace entrecerrar los ojos. No me malentiendan: Outernet parece fantástico porque promete estar abierto para que todas las personas colaboren creando una lista de prioridades de contenido, pero lo sería aún más si pudiera lograr sus objetivos solo con la ayuda de los ciudadanos y sin entregar independencia a las grandes compañías, gobiernos y agencias.
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