En su configuración «de fábrica», Windows mantiene activa una larga lista de servicios y tareas en segundo plano que, aunque son útiles en casos específicos, pueden afectar el rendimiento de ordenadores con recursos limitados, como procesador o memoria RAM. PC Tasks Optimizer ofrece una forma relativamente sencilla de controlar y deshabilitar ciertas funciones que de otro modo requerirían una edición manual extensa.
Uno de los grandes problemas al realizar mantenimiento en el ordenador es separar las tareas útiles de lo que cae en el territorio del «efecto placebo». Durante décadas hemos acumulado y aplicado diferentes «trucos» que en el fondo no tienen valor alguno, pero siguen apareciendo en muchas utilidades porque el tiempo nos enseñó que no debemos dar el beneficio de la duda a Windows.
Con esto me refiero a que la configuración de fábrica está más preparada para la estabilidad que para el rendimiento, y que la optimización no llega solo con un incremento de velocidad, sino también con una mayor eficiencia, liberando recursos que normalmente se desperdician.
Desactivar o deshabilitar tareas y servicios
Así es como nos encontramos con PC Tasks Optimizer, una pequeña aplicación que ofrece diferentes opciones para desactivar o deshabilitar tareas y servicios en nuestro sistema operativo. Un detalle curioso es que presenta estas opciones en primera persona, por ejemplo, «No conecto ningún dispositivo vía Bluetooth» o «No quiero que Windows desfragmente mi disco duro». Esto hace más complicada la interpretación de algunas líneas, y es evidente que el desarrollador no tiene el inglés como idioma principal, pero si expandimos el contenido veremos la descripción oficial de cada elemento (en el idioma original del sistema operativo) y la función que cumple. Una vez marcadas las acciones, solo hay que pulsar el botón «Optimize Tasks» y reiniciar el ordenador.
PC Tasks Optimizer funciona con todas las versiones de Windows a partir de Vista, pero requiere la presencia de la versión 4.5 del .NET Framework, algo que no debería ser un problema con Windows 7 en adelante. El instalador no supera los cinco megabytes y en nuestras pruebas no observamos ninguna clase de publicidad ni módulos adicionales. Quien desee dar ese «paso extra» en la optimización de Windows, tal vez quiera verlo más de cerca.