Las dificultades motoras que tienen los pacientes de centros médicos y las fantasías que tenemos desde hace décadas sobre hombres biónicos y extremidades robóticas se unen otra vez para inspirar un proyecto de investigación y desarrollo en bioingeniería. El BCI RoGO es un sistema de piernas robóticas controladas por el cerebro a través de un casco EEG y un ordenador incorporado en la cadena de conexiones. Las pruebas hasta el momento han dado excelentes resultados y los esfuerzos actuales apuntan a mejorar detalles y lograr que llegue a quienes realmente lo necesitan.
Una rama impulsada por la ciencia ficción
Más promocionada por la ciencia ficción que por las derivaciones presupuestarias de los Estados, la bioingeniería que se encarga de crear prótesis y extremidades biónicas sigue creciendo a un ritmo lento pero seguro. Esto nos ha permitido ser testigos de innumerables prototipos de brazos prostéticos, la extremidad más elegida a la hora de encarar estos proyectos. También hemos visto ojos y otros órganos interiores con grados de complejidad y vitalidad que realmente asustan tanto como motivan. Muchos de estos, especialmente los brazos, han logrado conectarse directamente al sistema nervioso de los usuarios a través de uniones mecánicas y eléctricas que permiten mover extremidades con la mente. En este artículo, las protagonistas son unas piernas robóticas que, gracias al sistema BCI RoGO, podrán controlarse con el cerebro.
El prototipo de Long Beach
Los creadores del sistema que se puede apreciar en el video son los investigadores del Centro Médico Veterans Affairs de Long Beach, California. El prototipo está compuesto por un casco EEG conectado a unas prótesis robóticas de piernas para personas a las que un accidente o una enfermedad haya dejado postradas. Por ahora se probó en usuarios que pueden caminar y que no sufren ningún tipo de condición médica que les dificulte el movimiento, pero la mecánica del movimiento de las piernas está muy sólida y estará preparada para los usuarios afectados. Además, este usuario aprendió a usarlas en 10 minutos después de probar 5 horas con un prototipo virtual.
Las RoGO cuentan con 5 estadios de la información, empezando por el sistema EEG, siguiendo por un ordenador BCI, la prótesis RoGO, un sistema EMG sobre el muslo y la rótula Gyro.
Resultados y limitaciones
Como uno se puede imaginar en este momento, las limitaciones de las piernas robóticas RoGO como producto viable son demasiadas, pero el potencial y el trabajo conjunto entre ingenieros, médicos y pacientes ha logrado alcanzar el resultado que se vio en el video: el usuario caminó sobre la cinta haciendo uso sólo de las transmisiones eléctricas que hacía su cerebro. La limitación actual está por el lado del peso, la estructura y, sobre todo, por la incapacidad de los usuarios para hacer comenzar o parar el funcionamiento de las piernas con la velocidad necesaria para que estas no se vuelvan inseguras. De todas formas, los investigadores manifestaron que lograron un 100% de respuesta sin falsas alarmas, por lo que se prevé que en un futuro los usuarios de estas piernas robóticas controladas con la mente puedan sentarse o girar cómodamente.
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