En otro episodio inédito de «No vamos a parar hasta que un Raspberry Pi nos prepare un cappuccino» el plan es combinar la magia del popular mini ordenador con una terminal más vieja que quien escribe este texto. Tras dejar que durmiera durante un par de años, el usuario «dennis1a4» ha rescatado su terminal Heathkit H-19A de 1980, la ha reparado y la ha conectado a un Raspberry Pi a través de la interfaz serial. El resultado es mucho más «Fallout» de lo que podríamos imaginar.
Un proyecto digno de paciencia
Las terminales requieren más paciencia que un ordenador tradicional. El software moderno puede emular en gran medida a las terminales más conocidas, pero si planeas restaurar o reutilizar una, debes saber muy bien lo que haces. Mi conocimiento general se limita a los teclados de terminales, la conversión de sus protocolos y las modificaciones necesarias para que funcionen correctamente en un sistema actual. Pero algunos entusiastas tienen el tiempo y la habilidad para ir más allá. Un buen ejemplo es el de «dennis1a4», que rescató de la basura una terminal Heathkit H-19A (agosto de 1980). Años después, decidió sacarla de la estantería y darle una segunda vida. ¿La mejor opción? Usarla como terminal para un Raspberry Pi.
Reparando los viejos voltajes
Al tratarse de un hardware con más de tres décadas de edad, es lógico esperar problemas técnicos. En este caso, las líneas de -5 y -12 voltios estaban fuera de servicio. El regulador 7912 (-12 V) alimenta al 7905 (-5 V), así que las primeras sospechas recayeron sobre el 7912, pero al probarlo fuera del circuito funcionaba correctamente. Al medir la línea de -12 V se detectó un corto a tierra en algún punto. Por suerte, el primer componente que retiró resultó ser el culpable: un viejo condensador en la salida del 7912. Tras sustituirlo y reinstalar el regulador, pudo seguir trabajando en el resto. Había eco de caracteres pero nada en la salida, porque estaba en modo offline (y la tecla que cambiaba el modo se había estropeado).
La solución final
Y así llegamos al conflicto de voltajes. La Heathkit H-19A utiliza ±12 V en la interfaz serial, con el riesgo de iluminar el Raspberry Pi como un árbol de Navidad. Una vez más, la suerte sonrió a dennis1a4: el voltaje en la línea de datos de la CPU hacia los chips de la interfaz serial era de unos 3 voltios, así que la solución fue retirar esos chips y conectar el Raspberry Pi directamente a la CPU. El último paso fue activar las secuencias de escape ANSI y configurar el enlace a 9.600 baudios. El resto es historia.
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