Cuesta menos de treinta euros, por lo que automáticamente se convierte en el juguete ideal para cualquiera que disfrute del hardware a un nivel diferente. El Raspberry Pi todavía tiene algunos detalles de distribución que probablemente necesitarán más tiempo para ser resueltos (envíos internacionales, por ejemplo), pero quienes ya han tenido la posibilidad de posar sus garras sobre este ordenador, han recibido buenas noticias: El Raspberry Pi ya tiene distro “oficial”. El nombre es Raspbian, y como podrán imaginar, utiliza a Debian como base. Hasta este punto, Debian era la distro “recomendada” para dar los primeros pasos con el hardware, pero existían ciertas limitaciones. El build oficial de Debian (Squeeze) se encuentra en su versión 6.0.5, una actualización dentro de todo reciente, pero con esa versión no se podía aprovechar la unidad de punto flotante en el SoC Broadcom BCM2835 que usa el Raspberry Pi.

Debian ofrece dos arquitecturas ARM: armel y armhf. armel es compatible con la versión 4 (ARMv4) del paquete de instrucciones, y no hay soporte de FPU. En el caso de armhf, el soporte sí está presente, pero su compatibilidad salta a la versión 7 (ARMv7) de las instrucciones. El problema es que el procesador en el Raspberry Pi opera bajo la versión 6 (ARMv6). Para corregir esta situación, muchos usuarios han optado por el build “Wheezy” de Debian, lo cual aumenta el rendimiento del ordenador. Sin embargo, con la llegada de Raspbian, los usuarios podrán contar con una distro especialmente optimizada para el hardware del SBC. El promedio del salto en el rendimiento obtenido bajo Raspbian está en el orden del 18 por ciento, pero en ciertas aplicaciones, como la decodificación mp3, el aumento supera el 40 por ciento.

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