Terminator 2 ya ha cumplido 30 años, y todavía seguimos asimilando ese dato. La película quedó grabada a fuego en nuestra memoria por muchas razones, y sus efectos especiales ocupan un lugar destacado. El T-1000, con su capacidad para transformarse en líquido, exigió un enorme despliegue de efectos generados por ordenador, pero también hubo mucho trabajo práctico, incluyendo los balazos que recibía el personaje de Robert Patrick y que se abrían como pétalos en su pecho.

¿Recuerdas los balazos en el T-1000 de Terminator 2? ¡No eran CGI!
Terminator 2

En 1991, mientras el mundo vivía la Guerra del Golfo, el nacimiento de la Web y la caída de la Unión Soviética, el cine estrenaba T2. La película de James Cameron, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, se convirtió en la más cara de la historia hasta ese momento: costó 102 millones de dólares, unos 205 millones ajustados por inflación. El resultado, sin embargo, justificó cada centavo, tanto en taquilla como en impacto cultural.

Los efectos especiales de T2 marcaron un antes y un después. El T-1000, interpretado por Robert Patrick, recibía balazos y escopetazos sin inmutarse, y sus heridas se reproducían mediante distintos trucos. El ordenador fue fundamental en varias escenas, pero hay un detalle curioso: en los primeros planos de los impactos, no había CGI.

Los balazos del T-1000 no eran CGI

Vídeo que muestra cómo se lograron los impactos de bala en el T-1000

Los efectos por ordenador corrieron a cargo de Industrial Light & Magic, mientras que Pacific Data Images se encargó de los efectos ópticos. Todo el trabajo práctico recayó en Stan Winston, el mismo que había colaborado con Cameron en la primera película y que también trabajó en Aliens, Jurassic Park y la saga Predator. Winston falleció en 2008, y su familia fundó la Stan Winston School of Character Arts para continuar con su legado. La escuela tiene un perfil en Instagram repleto de cortos, y uno de los que más ha llamado la atención es precisamente el de los balazos recibidos por el T-1000.

Vídeo de la Stan Winston School sobre los efectos prácticos del T-1000

La publicación original explica que, para estudiar la apariencia de los impactos, Winston y su equipo pasaron semanas disparando proyectiles contra barro y duplicando los resultados en formas esculpidas. Mediante un proceso de metalización por vacío sobre látex con espuma blanda de caucho, consiguieron ese famoso aspecto cromado del T-1000. Los artefactos finales se crearon con diferentes patrones y tamaños, usando un mecanismo inspirado en flores y pétalos. Todo el sistema se montó en una placa de fibra de vidrio que Robert Patrick llevaba en el pecho durante el rodaje, y se activaba por radiocontrol.

Si quieres ver más de estos bocadillos, te recomendamos visitar el perfil de la Stan Winston School en Instagram. Aquí tienes el enlace a la publicación original:La publicación original.

Stan Winston School en Instagram: Haz clic aquí.

Fuente: Hackaday