Llamadlo como queráis: Temporal. Provisorio. Precario. Low Tech. En cualquier hogar, oficina, depósito, salón o vehículo, cuando hay que arreglar algo y no existen las ganas, las piezas, el tiempo o el conocimiento, alguien acaba improvisando. Desde un punto de vista técnico, esos parches suelen funcionar por un tiempo más largo de lo imaginado, y lo que empieza como una solución de emergencia puede convertirse en una adicción. Hoy compartimos una selección con los mejores, o peores, casos.
Dicen que nada dura para siempre, ¿verdad? Entonces, ¿por qué romper la pared para pasar cables nuevos si se puede hacer lo mismo por fuera con tarugos y ganchos? Algo similar ocurre con las instalaciones de agua: si el caño viejo se pinchó y tienes la mancha de humedad, basta con anular la sección rota y crear un bypass con caños de termofusión. La gente normal llama a esto «solucionar problemas». Los profesionales, en cambio, se quedan al borde del infarto. Concedido: no todos podemos pagar sus servicios, y al otro lado del charco son particularmente brutales en ese aspecto (¿120 dólares la hora? Sigan soñando), por lo tanto, la improvisación se vuelve ley.
La verdadera preocupación llega cuando esa filosofía se lleva al extremo y se aplica incluso sin que haya una emergencia. Terminamos rodeados de experimentos extraños, todo funciona más o menos, y el hacking creativo da lugar a una mecánica horrible de «parche sobre parche». Dicho eso, te invito a reír y a sufrir con estas imágenes, localizadas en oscuros rincones de la web y en el subreddit «There, I fixed it».
La galería de los espantos