En las últimas 48 horas, Microsoft ha tenido que lidiar con varios frentes de seguridad. Por un lado, una filtración ha expuesto más de 30 terabytes de compilaciones internas y el código fuente de algunos controladores, lo que podría dar lugar a ataques especializados. Por otro, el «super-seguro» Windows 10 S ha caído de rodillas ante una macro maliciosa de Word en poco más de tres horas. Ouch.
La filtración de código fuente
El historial de seguridad de Microsoft siempre ha dejado mucho que desear, a pesar de los avances recientes. No todos los ataques son culpa de la compañía, como quedó claro con WannaCry, pero aún así la sensación es que el esfuerzo no es suficiente. La situación es más grave cuando se producen fugas internas. ¿Cuántas compilaciones de Windows se han filtrado? No podemos contarlas. El fin de semana, el portal BetaArchive recibió 32 terabytes de datos con imágenes privadas del sistema operativo y un trozo de su código fuente.
Las imágenes incluyen compilaciones de Windows para servidores y ediciones de 64 bits para ARM. También hay símbolos de depuración, que ofrecen información detallada sobre la ejecución del código. El código filtrado es el llamado Shared Source Kit, entregado a terceros, que incluye los stacks de WiFi, USB, almacenamiento y Plug and Play. Se trata de código con un muy alto privilegio, y cualquier elemento malicioso podría crear un exploit. Además, hay copias del Windows 10 Mobile Adaptation Kit, herramientas para adaptar Windows 10 a dispositivos móviles.
Windows 10 S comprometido en tres horas
Windows 10 S recibió su primer gran golpe de seguridad. Microsoft declaró a principios de junio que ninguna variante conocida de ransomware puede funcionar en dicha versión, destacando su resistencia ante infecciones como WannaCry. La gente de ZDNet entró en contacto con la firma de seguridad Hacker House para ponerlo a prueba, y los resultados fueron decepcionantes. En poco más de tres horas, Windows 10 S entregó acceso remoto con privilegios elevados, gracias a una macro en Word. La función de Vista Protegida impide la ejecución de la macro, pero si el documento se carga en una ubicación de confianza, Word ofrece abrirla desde una barra superior, algo muy tentador para un usuario desprevenido.
Microsoft rechazó la demostración y afirmó que su declaración previa sigue firme, aunque agregó que «continuará trabajando con investigadores responsables» para brindar «la experiencia más segura» a sus clientes. (?)
ZDNet