Oh, ciencia ficción. La ciencia le debe tanto a tu luz, cámara y acción, que sería una ficción decir que la fricción científica en los laboratorios no anima a la afición a sentir más admiración por tu herencia. Exoesqueletos, robot de carga, máquinas pioneras y humanos con super fuerza. Todo en un mismo paquete y no se trata de una película a estrenar, sino una nueva forma de hacerle la vida más fácil al trabajador humano al manejar una remodelada máquina Ditch Witch con un exoesqueleto para levantar pesadas cargas con seguridad sin derramar una gota de sudor.
¿O es al revés? ¿La ciencia ficción imita a la ciencia? Es lo mismo, la cuestión es que la inspiración es contagiosa y gracias a esta hemos visto aquellas invenciones de los sets de filmación y equipos de FX convertirse en realidad gracias al trabajo de ingenieros y otros grupos interdisciplinarios con tanta técnica como fanatismo por el Sci-Fi. Pero no hablamos esta vez de robots invasores de megalópolis ni de Evas, ni de Zords, sino de aquellas que le han facilitado el trabajo al hombre en diversas áreas de la producción y construcción de productos. Robots que sirven –así de simple-, para, por ejemplo, levantar cargas, hacernos la vida más sencilla y nuestras columnas más longevas. De esto mismo se trata la siguiente demostración de fuerza de Raytheon Sarcos.
Una Ditch Witch con control por exoesqueleto
La máquina que vemos en el vídeo es una reversión hecha por Raytheon Sarcos de uno de los modelos de las máquinas más importantes que han existido como pioneras: las Ditch Witch. La compañía nació a principios del siglo pasado y generó cientos de modelos que fueron como robots del pasado y dieron muchos beneficios a las industrias que las emplearon. A este modelo de máquina de carga se le ha sustituido su panel de control manual para poner en su lugar a una persona armada –nunca mejor dicho- con brazos mecánicos en forma de exoesqueleto para controlar, como si fueran los tuyos propios, los brazos de la máquina Ditch Witch. Lo que resulta es un robot de autonomía compartida que hace que la manipulación de cargas pesadas acceda a un nuevo nivel de control y precisión sin perder comodidad y movilidad.
Precisión articular y control remoto
Luego de haberte recordado a la película Real Steel, seguramente te estarás preguntando cuál es la potencia y la precisión de esta bestia de la mecánica. Para responder a eso, el vicepresidente de la compañía habla de una precisión articular, es decir, que todos aquellos movimientos que corresponden al reflejo de fuerza serán asimilados por la máquina a través del exoesqueleto sobre el cuerpo del operador. Esto no quiere decir que el mismo tenga que estar atrás del aparato específicamente, sino que este robot-asistente puede ser controlado de forma remota al desmontarse el exoesqueleto, lo que dispara las ideas sobre su uso en situaciones de emergencia, como los terremotos que azotan al mundo todos los días o en ámbitos de trabajo agotadores como los que se dan en la construcción.
Lo interesante es que el operador podrá “sentir” lo que está pasando con los materiales (se lo ve levantando barras de hierro de 136 kg), pero sin sufrir el agotamiento, igualando en condiciones físicas a mujeres y hombres a la hora de los trabajos más pesados y socialmente considerados como masculinos. De lo que no hay dudas es que si estas máquinas se hacen masivas, aquellos machos a los cuales lavar los platos les resulta un trabajo de fuerza, harán fila para manejar uno de estos robots y sentirse Shinji Ikari por un rato.
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