El anuncio
Un hacker alemán de 29 años acaba de anunciar que ha logrado romper el sistema de seguridad utilizado para cifrar las comunicaciones de los teléfonos móviles que operan bajo el sistema GSM. Karsten Nohl, de la Universidad de Virginia, hizo el anuncio en el marco de la tradicional reunión de hackers Chaos Communication Congress, y se supone que las empresas prestadoras de comunicaciones móviles bajo GSM —cerca del 80% de los teléfonos móviles de todo el mundo— deberán actualizar o modificar sus sistemas si quieren que sus redes vuelvan a ser seguras.
Karsten Nohl es el nombre del ingeniero alemán que acaba de convertirse en la pesadilla de las empresas prestadoras de servicios de comunicaciones móviles. No es para menos: Nohl ha conseguido descifrar el código de seguridad que protege el 80% de las llamadas que se realizan desde o hacia un teléfono móvil en todo el planeta. La red GSM (Global System for Mobile communications) tiene unas dos décadas de edad y había permanecido a salvo de los ataques de diferentes grupos de hackers durante todo ese tiempo. Lejos de intentar aprovecharse de su trabajo para cometer algún tipo de delito, Nohl afirma que su objetivo siempre fue “advertir de la debilidades existentes en las redes de comunicaciones móviles”, aunque los expertos en seguridad ya han advertido que es cuestión de tiempo para que alguna organización criminal utilice los algoritmos y datos proporcionados por Nohl para interceptar llamadas privadas. Obviamente, esta situación obliga a las prestadoras del servicio a pensar en alguna estrategia de actualización o modernización de sus redes.
El método del ataque
El ingeniero hizo público su “descubrimiento” en el marco del Chaos Communication Congress, una reunión de hackers que se realiza periódicamente en Berlín. “Esto demuestra que la seguridad actual del estándar GSM es inadecuada. Con esta acción estamos intentando empujar a los operadores a que adopten mejores medidas de seguridad para las llamadas efectuadas desde teléfonos móviles”, declaró Nohl a la prensa. Nohl contó con la ayuda de aproximadamente 20 colegas para lograr quebrar el esquema de seguridad del sistema GSM, denominado “A5/1”. Este sistema emplea una clave de 64 bits y básicamente cifra todo el tráfico de datos que circula entre los teléfonos móviles y las celdas que se encuentran en las torres de comunicación. A pesar de que existe una versión más moderna del A5/1 (llamada A5/3), que utiliza 128 bits, solo el 20% de las prestadoras lo utilizan en la actualidad. Es evidente que la jugada de Nohl obligará a las empresas a realizar las inversiones necesarias para modernizar sus sistemas.
Nohl y sus colaboradores crearon un fichero con todas las claves válidas, con el que cualquier persona con sólidos conocimientos de informática puede violar el sistema GSM sin necesidad de tener que utilizar algún sistema de “fuerza bruta” que pruebe con todas las combinaciones posibles. Si bien el hacker se negó a proporcionar ningún enlace para descargar dicho fichero, se sabe que el codiciado archivo ya circula por las redes P2P. Además de esta tabla, para interceptar una comunicación GSM —una actividad que es ilegal en casi todo el mundo— se necesita un receptor de radio que opere en la misma banda que los teléfonos móviles y un software especial para el procesamiento de las señales capturadas. Los operadores de telefonía se han apresurado a recordarnos que ese tipo de equipamiento y actividad es ilegal, aunque esto no parece haber sido demasiado efectivo a la hora de impedir que un verdadero ejército de hackers intente repetir la hazaña de Nohl.
El alcance real de la amenaza
De todos modos, es posible que esta violación de la seguridad de la red GSM se mantenga básicamente como una “curiosidad de laboratorio”, ya que para escuchar una conversación determinada entre dos móviles puntuales hace falta —además del equipamiento y el software— filtrar los cientos o miles de llamadas que circulan por cada nodo de las celdas de la red telefónica en todo momento. Obviamente, hasta que el sistema no vuelva a ser seguro, muchas empresas que habitualmente envían datos “delicados” por la red (sistemas de identificación, servicios bancarios, etc.) buscarán alguna alternativa.