Los números no dejan lugar a dudas: el aire acondicionado supone un gran beneficio, pero el consumo energético asociado es cada vez mayor. Aunque existen muchos desarrollos orientados a hacerlo más eficiente, un nuevo proyecto de investigadores de la Universidad de California aborda el problema desde otra perspectiva: crear ropa inteligente que personalice la refrigeración o la calefacción del usuario.

Un problema de consumo y de confort

Pocas cosas son tan personales como sentir frío o calor. Un aire acondicionado a 21 grados puede hacer que una persona sude mientras otra tiembla. Pero, independientemente de cada uno, hay algo invariable: el consumo de energía. Mantener a raya el calor del verano o usar la calefacción en invierno genera exactamente el mismo problema: una factura energética cada vez más abultada.

Según el Departamento de Energía estadounidense, el 5 por ciento de toda la electricidad que se produce en los Estados Unidos es devorada por el aire acondicionado. Países como China e India han incrementado notablemente la venta de equipos en los últimos años, lo que implica quemar más carbón y diesel.

Ropa inteligente para eliminar el aire acondicionado
La única imagen que trascendió sobre el desarrollo

El proyecto ATTACH: ropa que se adapta

Otro problema del aire acondicionado es que ofrece una solución general. Desarrollar una plataforma de refrigeración y calefacción personalizada no es sencillo, pero para este equipo de la Universidad de California la clave está en crear ropa inteligente que ajuste dinámicamente su nivel de aislamiento. En otras palabras: si la temperatura de la habitación es baja, la tela, fabricada con polímeros especiales, incrementaría su espesor, y ante un golpe de calor se volvería más delgada.

El objetivo del proyecto, bautizado como ATTACH, es mantener la temperatura de la piel del usuario en un nivel cercano a los 34 grados Celsius.

Si ATTACH tiene éxito, se calcula que el ahorro inicial de energía sería de un 15 por ciento. Si además se incorporan componentes vestibles activos de calefacción y refrigeración a la ropa inteligente (elementos termoeléctricos acompañados por baterías), el ahorro podría ser aún mayor. Los responsables del proyecto señalan que el precio de cada prenda dependerá directamente de la producción, aunque el bajo costo es una de las prioridades.

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