Un punto en donde la energía solar todavía debe recorrer un largo camino es su aplicación sobre vehículos de transporte. Por supuesto, hay carreras, eventos y otra clase de desarrollos alrededor del mundo que involucran a coches propulsados a energía solar, pero aún debe pasar un buen tiempo antes de que los coches solares sean “algo común”. A simple vista, el concepto SPV parece una cometa con ruedas, o una versión ecológica del Batimóvil. Lo más probable es que no llegue a hacerse realidad, ¿pero quién sabe? Tal vez alimente otras ideas en el futuro.
Velocidad y eficiencia
El récord mundial de velocidad en un coche solar lo tiene el Sunswift IV, desarrollado por la Universidad de Nueva Gales del Sur (ubicada en Australia), con unos 88 kilómetros por hora certificados. El récord había estado en las manos del Runraycer de General Motors durante más de 22 años. Dicha velocidad no está nada mal para un récord, pero sabemos que los coches solares pueden ir aún más rápido. La tercera versión del coche llamado “Nuna” tiene el promedio de velocidad más alto en el World Solar Challenge con 103 kilómetros por hora, y en sus pruebas alcanzó los 130 kilómetros por hora. Conociendo estos datos, la velocidad no parece ser un factor limitante entre los coches solares.
El diseño y sus limitaciones
Pero hay limitaciones. Los coches solares son creados para optimizar al máximo la eficiencia de las celdas solares, y deben ser livianos (compensando así el peso de las baterías), por lo que al mismo tiempo se dejan de lado detalles asociados a la seguridad del vehículo y el conductor, que no podrían ignorarse en un coche de producción. Por estas razones, no conviene mirar al SPV, el vehículo que nos trae aquí en esta ocasión, más que como un concepto, ya que su mismo desarrollador Omer Sagiv lo ve de esa forma.
De acuerdo a las palabras de Sagiv, la forma del SPV sigue a su función, una idea muy respetada dentro del mundo de la arquitectura, acuñada por Louis Sullivan, “el padre de los rascacielos”, en 1896. El acceso para el conductor está en la parte trasera, pero los renderizados no muestran esto.
¿Un coche solar para el futuro?
En líneas generales, el SPV se parece mucho a cualquier otro coche solar con el que nos hayamos topado, y probablemente aporte algunas ideas interesantes, pero al mismo tiempo nos hace pensar si en algún punto de nuestro futuro, los coches realmente podrían adoptar un diseño similar. Los coches solares poseen una estética llamativa, pero no creo que encaje con los “parámetros comerciales” de la mayoría de las empresas, o con el gusto de la mayoría de los consumidores. Si hacemos un poco de memoria, una de las cosas que se criticó a fondo del reconocido Modelo T de Ford no estaba asociada a su funcionamiento o a su mecánica, sino que solamente estuvo disponible en color negro a partir de 1914.
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