Todos coincidimos en que el nombre de McAfee hoy está más asociado a escándalos mediáticos y declaraciones extravagantes que a soluciones de seguridad. Sin embargo, Intel está haciendo todo lo posible para mejorar su imagen y, de paso, ofrecer herramientas gratuitas a los usuarios. Una de ellas es Stinger, un escáner portátil que busca complementar a los antivirus tradicionales, concentrándose en una lista más reducida de virus y en algunas variantes de ransomware.
Cuando un usuario elige una solución de seguridad y se convence de que funciona, es difícil que cambie de opinión. Hemos visto errores y descuidos de algunos desarrolladores que casi arruinan la reputación de sus productos, pero la mayoría de los competidores tienen un historial impecable. El caso de McAfee es muy particular. Su fundador, el excéntrico John McAfee, abandonó la compañía siete años después de crearla, y el apellido quedó como una especie de sinónimo del término antivirus. Con el tiempo, McAfee sufrió un destino similar al de Symantec: una mezcla de «feature creep», extrema dependencia del mercado empresarial y falta de respuesta ante el avance de los antivirus gratuitos lo colocaron en un plano muy inferior. Aun así, Intel pagó casi ocho mil millones de dólares por McAfee, y su plan a largo plazo es transformar esos recursos en «Intel Security», donde ya hay varias herramientas gratuitas, entre las que destaca Stinger.
Qué hace Stinger
La página oficial lo deja claro: Stinger no busca reemplazar al antivirus que hayas elegido, sino servir de complemento. Cada nueva versión incorpora firmas de detección para tipos muy específicos de malware, con especial énfasis en el ransomware. Dependiendo de la amenaza, Stinger puede reparar, eliminar, renombrar el archivo infectado (para limitar su impacto) o simplemente indicar su existencia en el informe general, que se guarda en el escritorio de Windows en formato HTML. Entre sus opciones avanzadas está un modificador de sensibilidad para el motor de detección. El valor de fábrica es «Medium» y, aunque es muy sencillo llevarlo al máximo, la posibilidad de un falso positivo aumenta.
El tamaño de Stinger es de unos 15 megabytes y, al no requerir una instalación formal, se puede ejecutar directamente desde un pendrive.
Un servicio que se instala sin permiso
Stinger no está libre de problemas. El escáner añade un servicio a Windows llamado «McAfee Validation Trust Protection Service», que no es nocivo, pero se instala sin el consentimiento del usuario. La forma más sencilla de eliminarlo es usar la herramienta oficial de McAfee, MCPR, que se descarga desde aquí. En resumen, Stinger funciona bastante bien, pero lo recomiendo solo para casos de infecciones avanzadas que ya lograron comprometer, de un modo u otro, al antivirus principal.