Se desarrolló en 1990 luego de que Nintendo la prometiera al mundo en 1988 como la prima de la Famicom (NES), que también tenía 8 bits pero con más capacidad gráfica. De eso a su lanzamiento tardío en la era de los 16 bits y a su incursión en los 32 bits hay una historia que tiene batallas, herencias para el futuro y hasta anécdotas sobre lo que podía ser para alguien tener una Super Nintendo en sus manos en los 90. La consola más vendida de la generación de los 16 bits cumple 20 años de su llegada a Estados Unidos y en este informe aprovechamos para contarte algunos puntos clave de su riquísima historia.
Un poco de historia
Cómodo en el éxito que había sembrado la consola de 8 bits Nintendo Entertainment System, Nintendo no tenía premura alguna por sacar un sistema de juegos nuevo, sino que, por el contrario, prefería seguir explotando su presencia casi monopólica en el mercado de los videojuegos hogareños. Mientras tanto, en las bases de Sega se urdía un plan para competirle a Nintendo y lo lograba saliendo al mercado con la Sega Mega Drive. Además de este fuerte competidor que luchó a muerte logrando una campaña de solidificación muy temprana gracias al patrocinio de figuras reconocidas de los deportes y del acceso a licencias que Nintendo sólo podía envidiar, la escena de los 16 bits se estrenó con una consola de NEC llamada PC Engine, cuya novedad se diluyó tan rápido como la estela que dejaba Sonic the Hedgehog como mascota de Sega. En ese momento Nintendo supo que tenía que hacer algo al respecto, y así es que en tierras niponas, Miyamoto y un equipo de laboriosos ingenieros pusieron manos a la obra en la construcción de la Super Famicom, o como la conocemos en Occidente; Super Nintendo.
Difusión y capacidades técnicas
Al contrario de lo que pasa hoy, la SNES tardó 4 años en dar la vuelta al mundo, ya que se presentó en noviembre de 1990 en Japón para luego cruzar el Pacífico y llegar el 13 de agosto de 1991 a Estados Unidos. Luego de un éxito arrollador, su presencia en Europa data de abril de 1992, clausurando la travesía 2 años después al llegar a América Latina. En ese entonces, los dispositivos de promoción estaban abocados a resaltar su procesamiento de 16 bits y sus 128 kb de RAM, con resolución convencional de 256x224 pero que mediante algunas artimañas del hardware podía llevarse a 512 x 448 en algunos juegos. Además de su puerto para añadir un complemento para reproducir CDs musicales que no prosperó, SNES no cumplió con algo que habían propuesto cuando la consola estaba fabricándose; la retro compatibilidad con juegos de NES, aunque luego se intentaron varios experimentos. El lanzamiento tardío le jugó en contra para vencer a sus contrincantes, y si bien Sega parecía tener un mejor procesador, SNES se las arregló para posicionarse más dignamente y presentar batalla con sus potencialidades.
La guerra de las consolas
Ya instaladas la Sega Genesis y la Super Nintendo, la lucha por las ventas de consolas y juegos fue poco menos que cruenta, y realmente fundó lo que son hoy las guerras de las consolas, donde Xbox 360 compite fieramente con Sony PlayStation 3 habiendo relegado a la casi infantil Wii. En aquel momento, la postura de Sega fue afinar su puntería hacia los que ellos creían jugadores más maduros, donde se veían masivos títulos y otros que raspaban lo violento de una forma exacerbada para la época, actitud que se reproducía en sus publicidades donde hacían quedar a SNES casi como a una consola para niños, pero que como verás en los vídeos, Nintendo confrontaba con la misma agresividad competitiva.
Aquí es donde Super Nintendo, creemos, sacó provecho de la experiencia, inteligencia y el ímpetu de comercialización por ser una compañía centenaria, ya que si bien tenía títulos violentos que hicieron nacer a la ESRB (sobre todo con el lanzamiento de la Super Scope y las críticas que hizo llover Sega hacia ella), su variedad de títulos era escasa (una constante en consolas de Nintendo) en relación a los miles de juegos de Sega, su costo era mayor en relación a Sega Genesis (50 dólares) y tenía un menor tiempo de exposición ante el público, la consola fue vencedora (en números al menos) por la capacidad de adaptarse a una situación desfavorable a través de implementaciones técnicas que llevaron su consola a los 32 bits y de un desarrollo de juegos apto para todo público sostenido.
https://www.youtube.com/embed/g6pFqMQN2boDe 16 a 32 bits: una historia de chips
En lo que refiere a accesorios y modificaciones, la SNES fue la consola de las primeras veces en cuanto a la utilización de nueva tecnología a través de los cartuchos de juegos, cuyos chips modificados y exponencialmente optimizados le daban esteroides a una consola con un solapado potencial de convertirse en más poderosa. Estos expandían el poder de procesamiento de audio y gráficos de la Super Nintendo. Por ejemplo, se podían apreciar más transparencias en Mega Man X2 y X3. Lo mismo sucedía con el chip Super FX, que aumentaba la velocidad de la SNES a 10.5 MHz, lo que permitía correr juegos adelantados a la época como StarWings, y luego llevada a 21 MHz con Super Mario World 2: Yoshi’s Island con el chip Super FX2.
Uno de los saltos cualitativos más grandes de SNES se debió al chip integrado en algunos juegos para dar vida al modo 7 (Super Mario Kart, Pilotwings, F-Zero), un recurso técnico que daba mayor capacidad de cálculos trigonométricos y vectores y que hacía a la generación de símiles gráficos 3D algo accesible para la consola nipona. Con todo esto en punta, la era de los 32 bits no pescó distraída a Nintendo, ya que SNES dio nacimiento a Donkey Kong Country, el juego de plataformas 3D que fue para la Console Wars como la llegada del hombre a la luna en la Guerra Fría, convirtiéndose en el juego más vendido de la historia hasta ese momento y dando paso a la hegemonía indiscutida (salvo por la pasión y el fanatismo, y hablando siempre de números) de SNES sobre Sega.
Herencia para el futuro
Cuando en 2003 cesó su producción, la Super Nintendo había dejado una herencia increíble que ya se podía ver en los más modernos sistemas de juegos, de Nintendo o de sus competidores. Y si hablamos de propiedades inspiradoras, el puerto EXT es uno de los pioneros del sistema de juegos online que presentan las consolas actuales, promoviendo desde un puerto de expansión la conexión a un módem para conectarse a la red y jugar en línea con otras personas. El sistema llamado SatellaView no fue de los más utilizados por las limitaciones técnicas y geográficas de su servicio, pero sin duda hizo mella en la industria del videojuego que hoy básicamente se mantiene en gran parte por el juego online. El Multitap también fue algo novedoso y copiado en el futuro, pues permitía conectar hasta 4 mandos al mismo tiempo para jugar a delicias (y mi juego de fútbol favorito de todos los tiempos) como International Superstar Soccer Deluxe o NBA JAM. El ratón en SNES también fue una realidad, así como el conversor para Game Boy y el Game Genie para usar trucos que trascendían al código Konami.
Así como con mucha de su tecnología, el mando de la Super Nintendo sentó las bases del control actual, recogido especialmente por PlayStation y sus botones superiores, además de la disposición de la estructura. Recordemos también que Nintendo coqueteó con Sony para la creación de Nintendo Play Station, pero Nintendo luego dejó de lado el proyecto aludiendo algunas sospechas de que Sony les miraba mucho los proyectos futuros. Haciendo contrahistoria, ¿se imaginan lo que sería hoy la industria si ese proyecto se lograba?
https://www.youtube.com/embed/GSWqAuwBHz0Los mejores juegos de SNES
Hacer listas de mejores juegos es lapidario para el autor del informe, pero más lo es para los títulos que quedan afuera no por desinterés o demérito, sino por mero olvido. Por esta razón sabrán disculpar la subjetividad puesta y la inocentemente olvidada, pero los mejores juegos según categoría para SNES que generalmente se votan son:
RPG: Mario RPG, Chrono Trigger, EarthBound y The Legend of Zelda: A Link to the Past, Lufia, Dragon Quest, Final Fantasy y otros tantos que es grosero dejar afuera.
Deportes y carreras: ISSS Deluxe, NBA JAM, F-Zero, Top Gear y uno de los mejores juegos de la historia por lo que significó: Super Mario Kart
Peleas: Killer Instinct, Mortal Kombat 2, Dragon Ball Z, Street Fighter II y Alpha 2.
Plataforma o Aventura: El imposible Contra III, el dios Super Metroid, las estrellas de la consola Super Mario World y Donkey Kong Country, Star Fox, Zombies Ate My Neighbors, Mega Man, Super Castlevania IV y un etcétera tan largo como las horas sobre el mando para terminar estos juegos que, al contrario de hoy, sí eran difíciles.
21 años de Super Nintendo: Una anécdota
Luego de haber alquilado por 24 horas, dos veces al mes, durante 4 años, una Super Nintendo en un local de videojuegos de mi barrio, compré mi Super Nintendo, cuando la era de esta empezaba a agonizar, en unas cómodas y super cargadas de interés 20 cuotas de 7 dólares. El vendedor me había dicho que por ese monto mensual, pero durante un año más, me llevaba una PlayStation, que en ese momento era tan moderna como el Sony Xperia Play hoy. No lo pensé: le dije que no; que los juegos de PS no me gustaban y que me asustaba la modernidad de esos discos endemoniados que se rayaban. Mi padre me repreguntó asombrado, sospechando que podía acceder a algo más moderno y duradero sin gastar demasiado dinero extra. No cejé en mi voluntad y me fui con la Super Nintendo debajo del brazo y el cartucho del Demon’s Crest de regalo. Lo que pasó después fue amor puro y un enamoramiento que yo creía mutuo y eterno, pero no duraría mucho.
Unos meses antes de poder terminar de pagarla, llegué a casa muy excitado del centro urbano de mi ciudad; había podido canjear el gastado y mil veces terminado Demon’s Crest por el Dragon Ball Z Hyper Dimension. El viaje en bicicleta había sido alocado, y cuando me abalancé sobre la consola para oír el glorioso clack! de mi nuevo juego, una gota de sudor se resbaló de mi frente y en cámara lenta la vi caer dentro de la ranura para juegos de la consola. Me sobresalté, pero no le di mayor importancia y prendí la SNES sumido en el fragor de los combates sayayins que anticipadamente habían comenzado en mi cabeza. Ni el logo de Bandai y mucho menos Kakaroto aparecieron en pantalla. Sorprendido, al quitar el juego para darle la típica “sopleteada” al cartucho y a la ranura, noté que la placa controladora verde de mi SNES tenía un dibujo amarillento en forma de círculo. Llorando, vi cómo ninguno de los métodos de resucitación intentados funcionó. La SNES, mi primer amor juvenil, había muerto. Nunca me arrepentí de la decisión tomada en aquel local de videojuegos, pero jamás volví a comprarme una consola. Hasta hoy, que mientras escribía este artículo, me compré una Super Nintendo usada. Y tú, ¿qué anécdotas con SNES tienes para contarnos?
Fuentes: