¿Qué hace a una buena historia dentro de un videojuego? ¿Es la riqueza en los diálogos? ¿La flexibilidad a la hora de escoger? ¿Acaso el carisma de los personajes influye en el resultado final? ¿O estas son reglas que no debemos obedecer necesariamente? The Snowfield no tiene una historia en el propio sentido de la palabra, pero a medida que lo vayas jugando, verás que llega más profundo de lo que otros juegos con amplios guiones y complejas estructuras de diálogo han logrado.
Si has estado siguiendo de cerca el mundo de los videojuegos en estos días, probablemente hayas visto el gran enfado que hay en la Web por los finales de Mass Effect 3. Se han barajado muchas teorías, pero el sentimiento general es que los usuarios fueron sencillamente estafados. Ya se inició (y se canceló) una campaña para demandar que BioWare y EA hagan un final diferente para Mass Effect 3 (en teoría a través de un DLC gratuito), e incluso BioWare ya ha sido demandado por “publicidad engañosa”. Es verdad que algunos reclamos no pasan de ser expresiones de ira sin sentido, pero no quedan dudas de que hay muchos jugadores que quieren una buena historia en un juego, de principio a fin. En ese caso, ¿qué ocurre cuando el jugador aporta su grano de arena?
Una fogata en mitad del frío
The Snowfield no te dirá absolutamente nada, más allá de una breve introducción explicando los controles. Eres un soldado en un frente de batalla brutal, con un clima terrible y el frío llegando a tus huesos. El único respiro que hay cerca tiene la forma de una débil fogata que deberás mantener encendida, pero al mismo tiempo, observas otras figuras en la distancia: soldados que apenas pueden pronunciar un puñado de palabras en un alemán muy cerrado. Están perdidos, confundidos, y morirán a manos del frío si no tratas de ayudarlos. Si les das aquello que buscan, eso que parecen necesitar para reparar sus mentes quebradas, te seguirán a la fogata. Uno de ellos sólo necesita tu presencia. Otro prefiere la seguridad de un arma. Debes moverte y traerlos cerca del fuego, porque el frío es implacable, y si tardas demasiado, cobrará su precio.
Un prototipo de GAMBIT
Si llegas a rescatar a todos los soldados (e imagino que lo harás), estoy convencido de que sentirás un importante grado de satisfacción, a pesar de los controles limitados, la falta de diálogo (sin contar lo que dicen los soldados) y la mecánica simple. The Snowfield es un prototipo, un proyecto llevado a cabo por estudiantes del Singapore MIT GAMBIT Game Lab, y fue declarado finalista del Independent Game Festival de este año.
Básicamente, en The Snowfield sus creadores exploran la idea de que “una buena historia” no puede determinarse a través de un sistema, sino que necesita una ruta “orgánica”, gracias a amplias sesiones de prueba. En lo personal, considero que el resultado final es excelente. El juego se ejecuta directamente desde el navegador web, y necesitarás el plugin Unity para jugarlo. Fuera de ese detalle técnico, The Snowfield fue una corta, pero buena experiencia.
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