El trasplante de órganos ha sido uno de los logros medicinales más importantes, pero al mismo tiempo es uno de los procedimientos más complejos y delicados. Existe una necesidad constante de donantes de órganos y, al mismo tiempo, los médicos deben lidiar con los siempre presentes problemas de escasez y rechazo. Aún estamos lejos de "convencer" al cuerpo humano de que se regenere a sí mismo, pero este reciente avance en la ingeniería de órganos abre una pequeña puerta para que, en cuestión de una década o más, un humano pueda obtener un órgano a partir de sus propias células.
La regeneración todavía es una meta lejana
Todavía quedan muchos objetivos por lograr en la medicina. Cualquiera de nuestros lectores que estudie o ejerza la medicina puede pensar en metas mucho más válidas, pero algo que hemos visto en varias ocasiones aquí es el reemplazo de miembros perdidos. La medicina regenerativa podría vencer a aquellos gigantescos obstáculos que todavía se mantienen firmes. Una persona podría recuperar dedos, manos, brazos, pies, abandonar la silla de ruedas, volver a ver o escuchar nuevamente, y otras tantas cosas que aún nos es imposible restaurar del todo. La clave para recuperar un miembro u órgano perdido está en nuestras mismas células, en nuestro ADN. Nuestro cuerpo carga (de una forma u otra) con su propio manual de instrucciones, y sólo nos falta "convencerlo" para que vuelva a leer esas instrucciones y cree otra vez lo que por múltiples razones puede llegar a perderse.
El experimento con pulmones bioartificiales
Mientras tanto, se sigue trabajando en alternativas como los trasplantes de órganos y, en este caso, los órganos bioartificiales. El proyecto involucró a científicos del Hospital General de Massachusetts y de la Escuela Médica de Harvard, en Boston. Se extrajo el pulmón izquierdo de unas ratas y luego se procedió a quitar las células de esos pulmones mediante un proceso conocido como "descelularización". Como estructura se mantuvieron los vasos sanguíneos, las vías respiratorias y los tejidos conectivos. A esta combinación se añadieron células epiteliales, células endoteliales y nutrientes. El resto del proceso se llevó a cabo dentro de un biorreactor, para acelerar el crecimiento de las células pulmonares.
En menos de una semana, los pulmones cultivados alcanzaron un tamaño similar al de los pulmones originales y, apenas se comprobó el intercambio de gases, fueron implantados en las ratas. Los estudios del flujo de oxígeno confirmaron que los pulmones bioartificiales estaban funcionando, y así lo hicieron durante seis horas, hasta que fallaron debido a la acumulación de líquido.
Los científicos involucrados admiten que los experimentos no regeneraron por completo todas las células que se encuentran en los pulmones, por lo que todavía queda un largo camino antes de que se pueda realizar algo similar a la escala de un pulmón humano, y que la mejor alternativa para un paciente crítico sigue siendo un trasplante. Sin embargo, se estima que este tipo de "órganos cultivados" podría verse en aproximadamente una década.
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