La semana empezó con malas noticias para usuarios, empresas y expertos en seguridad: un nuevo estudio ha destapado vulnerabilidades muy serias en el protocolo WPA2, con una prueba de concepto que permite interceptar datos en una red WiFi protegida. La buena noticia es que estas vulnerabilidades pueden eliminarse con las actualizaciones adecuadas. La mala es que los parches deben llegar a todos nuestros dispositivos, incluidos los routers, y ya sabemos cómo suelen actuar los fabricantes.
¿Qué pasó?
Los investigadores Mathy Vanhoef y Frank Piessens publicaron el domingo por la noche un estudio en el que detallan una nueva técnica de ataque contra WPA2. Bautizada como KRACK (por Key Reinstallation AttaCK), se basa en una cadena de vulnerabilidades que ya eran conocidas en el mundo de la seguridad, pero que ahora se han materializado en una prueba de concepto. Con ella comprobaron que prácticamente cualquier dispositivo que dependa de WPA2 está en riesgo.
¿Todos los dispositivos afectados?
La investigación menciona OS X 10.9.5, MacOS Sierra 10.12, iOS 10.3.1 o superior, tres versiones de wpa_supplicant, Android 6.0 y superiores, OpenBSD 6.1, Windows 7 y Windows 10, además de hardware de Linksys y MediaTek. No se descarta que afecte a más plataformas. iOS y Windows son los sistemas operativos más resistentes al ataque. Microsoft ya publicó los parches necesarios el pasado 10 de octubre, y Apple los está integrando en sus versiones beta, por lo que tardará un par de semanas más. Linux también tiene parches emitidos, pendientes de integrarse en las distribuciones. El gran problema está en Android: los investigadores advierten de que KRACK es «particularmente devastador» contra Android 6.0. Google trabaja en un hotfix, pero se calcula que al menos el 40% de los dispositivos Android, y muchos de ellos tal vez no lo reciban nunca.
¿Cómo funciona exactamente?
Las redes WiFi usan una serie de claves compartidas para proteger el tráfico. El cifrado más popular es AES, aunque existen variantes menos seguras. Las claves se comparten mediante los denominados «handshakes», que verifican la identidad de los clientes. El ataque KRACK se centra en el «handshake de 4 vías». Manipulando los mensajes de ese proceso, el atacante consigue que la víctima reinstale una clave ya utilizada. Se supone que las claves son de un solo uso, pero WPA2 no garantiza eso. El alcance del ataque depende del tipo de handshake: con AES-CCMP, el atacante puede repetir y descifrar paquetes; con WPA-TKIP o GCMP, también puede forjarlos.
En términos sencillos
En resumen, KRACK permite interceptar, leer y, en algunos casos, modificar el tráfico de una red protegida con WPA2 sin necesidad de conocer la contraseña del WiFi. Eso no significa que WPA2 esté roto. Por suerte, las implementaciones y los clientes pueden recibir parches con retrocompatibilidad, así que no hace falta un «WPA3» de emergencia. Además, el ataque no es fácil de ejecutar: requiere, entre otras cosas, estar cerca de la red objetivo. Así que los tiempos juegan a nuestro favor... pero no hay que confiarse.
¿Qué pasa con los routers?
La recomendación general es buscar actualizaciones de firmware para los routers. El problema es que muchos dispositivos caen en la misma trampa que los smartphones Android: sus fabricantes ignorarán cualquier solicitud de actualización. La página oficial de KRACK insiste en que el ataque no se concentra en los puntos de acceso, sino en el handshake de 4 vías. Así que la prioridad del usuario debe ser actualizar los clientes (ordenadores, tablets, smartphones). También conviene no usar los routers como repetidores y desactivar el soporte de fast roaming 802.11r.
¿Televisores, impresoras, Internet de las Cosas?
También son clientes vulnerables. A uno le gustaría pensar que los fabricantes actuarán con responsabilidad y publicarán parches para todos sus productos, pero la experiencia nos ha enseñado otra cosa.
¿Cómo nos protegemos?
Sin contar las actualizaciones, la primera línea de defensa es usar HTTPS siempre que sea posible. Aunque un ataque KRACK logre interceptar el tráfico del router, HTTPS es suficiente para ofuscar su contenido. Existen herramientas que decodifican paquetes HTTPS, pero la idea es poner piedras en el camino del atacante. Otra opción es contratar un servicio VPN robusto, de pago, porque no todos los VPN hacen bien su trabajo; hay que estudiar bien las ofertas. En definitiva: una red WPA2 vulnerada con KRACK se comporta como una red gratuita y abierta. Es territorio hostil, pero con las precauciones adecuadas estaremos a salvo. Seguiremos de cerca la evolución de KRACK.
Para más información, visita el sitio oficial.