El 28 de septiembre de 2026 se difundieron detalles de un informe que advierte de que automatizar la investigación y el desarrollo de inteligencia artificial (I+D de IA) podría acelerar drásticamente el progreso del sector. Sus autores proponen medidas de supervisión, pero describen esa aceleración como un escenario incierto, no como un hecho consumado.
Un informe alerta sobre la automatización de la I+D de IA
El informe plantea que automatizar tareas de investigación y desarrollo podría acelerar la creación de sistemas de IA más capaces. Entre los autores citados figuran Geoffrey Hinton, Yoshua Bengio, Jack Clark y Jakub Pachocki.
Los autores describen como «explosión de inteligencia» un posible avance tan rápido que progresos que normalmente llevarían años se concentrarían en meses o menos. En uno de los escenarios, si la IA alcanzara capacidades expertas de investigación y desarrollo, una sola persona podría dirigir una fuerza de trabajo automatizada equivalente a millones de investigadores de primer nivel. Se trata de una estimación condicionada a esas capacidades, no de una cifra actual.
Qué significa una posible explosión de inteligencia
La mejora recursiva se refiere a que la IA contribuya a automatizar la investigación y el desarrollo que pueden producir sistemas más capaces. El planteamiento de los autores abarca la automatización de la I+D de IA: no presupone que un sistema se diseñe y mejore por completo sin intervención humana.
El riesgo que describen incluye que amenazas cibernéticas o biológicas avancen más deprisa que las contramedidas, que las personas pierdan capacidad de control al participar menos en la I+D y que un país convierta una ventaja tecnológica moderada en una decisiva. Son posibilidades contempladas en el escenario, no resultados asegurados.
Las medidas de supervisión que proponen los autores
Las propuestas buscan que los gobiernos y otros evaluadores puedan seguir el desarrollo de la IA y responder si ciertos proyectos avanzan demasiado rápido. Incluyen informar con transparencia sobre el progreso de la I+D, recurrir a auditores independientes y limitar el ritmo de desarrollo.
También plantean preparar mecanismos para pausar determinados proyectos de I+D en centros de datos, aislar sistemas automatizados y activar planes de emergencia. Son recomendaciones de los autores, no normas generales ya vigentes.
Un pronóstico condicionado y un escenario incierto
Los autores pronostican que, para 2028, la IA podría automatizar por completo proyectos de I+D que requieren meses de trabajo humano. Es una previsión sobre esas tareas concretas, no una capacidad confirmada.
El informe también reconoce posibles obstáculos: límites de computación, dificultades para automatizar la investigación, rendimientos decrecientes, largos periodos de entrenamiento, problemas en las cadenas de suministro y regulación. Los autores señalan además que la IA podría ayudar a mitigar algunos riesgos.