Ynet informó el 1 de noviembre de que las operaciones de Fab 28, la planta de Intel en Kiryat Gat (Israel), se reanudaban tras una parada de unas dos semanas. El 29 de octubre, Dave Zinsner, director financiero de Intel, había previsto que la producción arrancara antes de terminar esa semana.

La explosión que detuvo la planta

La explosión ocurrió a mediados de octubre y dejó dos trabajadores muertos y otro gravemente herido, según informó Tom’s Hardware. El medio también atribuyó a la policía la sospecha de un fallo en un cilindro de gas. Ynet señaló que las circunstancias seguían bajo investigación.

El impacto económico previsto por Intel

En la llamada de resultados del 29 de octubre, Zinsner estimó que la interrupción tendría un impacto de unos 300 millones de dólares en los ingresos del cuarto trimestre de 2026 y otro similar en el primer trimestre de 2027. Son previsiones de ingresos para dos trimestres, no pérdidas ya contabilizadas.

Intel también previó que el margen bruto no GAAP del cuarto trimestre bajaría alrededor de dos puntos porcentuales. La compañía publicó esa previsión en su comunicado de resultados presentado ante la SEC.

Zinsner añadió que Intel estaba revisando las obleas que ya estaban en proceso para decidir cuáles podían aprovecharse y cuáles debían desecharse. Esperaba que la mayoría de las bajas se contabilizara en el cuarto trimestre.

La previsión se concentra en productos para servidores

Intel atribuyó casi todo el impacto de Fab 28 en el cuarto trimestre a productos de servidor de 10 nm. No identificó las familias Xeon afectadas. Tom’s Hardware señaló que Intel tampoco había comunicado un efecto en los envíos de CPU para ordenadores personales.