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Insects TV: Las peleas de insectos más descarnadas de Internet

Videos de insectos luchando por supervivencia

Habiendo nacido en los años 70s, en una época dónde ni siquiera lo análogico era verdaderamente masivo, en un pequeño pueblo en el medio del campo y alejado de las grandes urbes, de niño tuve que divertirme con lo que encontrara a mano. Gordito y antisocial, detestaba el fútbol y reunirme con amigos, así que me la pasaba en el fondo de mi casa, inventando todo tipo de alocadas fantasías.

La mayoría de las veces fabulaba con ser un científico loco, experimentando con sustancias prohibidas, buscando la pócima perfecta que me permitiera crear un ejército de bichos mutantes para conquistar el mundo. Y me comprometía bastante con el asunto. Una vez, de hecho, casi me intoxico mezclando lavandina con detergente, no lo olvido más.

https://www.youtube.com/watch?v=_jdRNcO6cUU

El juego constaba de dos etapas. En la primera, mezclaba todo tipo de componentes y líquidos en un frasco, cualquier cosa que tuviera a mi alcance, haciendo como que sabía de ciencia. Cuando estaba más o menos conforme con los resultados y, aquí viene la parte que nos compete, llegaba la otra etapa: la experimentación. Para eso, buscaba algún insecto y lo sumergía en el líquido. En mi mente de niño, yo creía que a base de detergente y pis de gato, de alguna manera, terminaría activando alguna mutación dormida en el insecto, dándole super poderes. Si la mezcla funcionaba como correspondía, entonces el “elegido”, como le llamaba al pobre bicho, debía ser capaz de superar una serie de complejas y peligrosas pruebas, sin morir en el intento.

https://www.youtube.com/watch?v=uwP7fSuvvvQ

En realidad, esas pruebas eran solo una creativa justificación infantil para deleitarme de las más cruentas de las torturas. Yo amaba quemar insectos, ahogarlos, mutilarlos, enfrentarlos entre sí, alimentar con ellos a las hambrientas arañas del galpón de herramientas. Pasaba horas en el fondo haciendo eso, “desculatando hormigas“, como habían bautizado a la actividad mis padres, preocupados siempre por mi gregarismo.

https://www.youtube.com/watch?v=g-xjH7VdTMY

Y les cuento todo esto porque viene a tema. Insects TV es un canal de YouTube no apto para personas sensibles. A mi, en mi propia locura, me trae memorias de la infancia. A otros los puede perturbar y ofender de manera significante. No en vano la advertencia de cada video: “Este video está hecho para entretenimiento e información, para personas que estén interesadas en los insectos y en sus batallas. Este video contiene escenas que algunos espectadores pueden encontrar perturbadoras, muestra a depredadores luchando por supervivencia. Si no te gusta el contenido de este video, deja de mirarlo.

https://www.youtube.com/watch?v=F2wExe5AtCU

Porque de eso se trata Insects TV, de la naturaleza siendo cruel y descarnada, con un poco de ayuda humana. La premisa del canal es simple: el creador junta en un mismo lugar a unos cuantos insectos que se odian entre sí y los graba mientras ellos se arrancan las tripas para nuestro disfrute. Gladiadores con exoesqueleto, garras y venenos, con bocas hechas para triturar y machacar, enfrentados en un todo o nada.

https://www.youtube.com/watch?v=7IpYBgvw6mo

Con un buen trabajo de cámara, que permite ver detalles y seguir la acción sin perderse de nada, los videos de Insects TV no son aptos para impresionables. Hay mucho sufrimiento en escena, mucha muerte sin otro sentido más que el de entretenernos por pocos minutos. Así, video tras video, se enfrentan todo tipo de rivales: escorpiones contra hormigas, avispas japonesas contra avispas europeras, hormigas contra arañas, viudas negras contra arañas de jardín y mantis contra arañas, entre otras terribles combinaciones.

https://www.youtube.com/watch?v=YEHI2Cgk8Ww

En lo personal, esta masacre de invertebrados me fascina. Me conecta con el pequeño psicópata que fui, en tiempos muchos más simples. También, además del morbo, me recuerdan del lugar privilegiado que ocupa el humano en la escala de las cosas. No quisiera ser más chiquito que una mantis, eso seguro. ¡Esos bichos sí que son aterradores!

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