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La odisea del Atlantis, los problemas de Hubble


La última misión de la NASA, cuyo objetivo es el de alargar la vida del Telescopio Espacio Hubble, no deja de enfrentar problemas. Desprendimientos de losetas térmicas en el transbordador, basura espacial y pernos atascados condimentan el ya de por si difícil trabajo de los astronautas. A pesar de todo, la misión se está completando con éxito. Hoy se efectuaría la quinta y última caminata espacial destinada a reparar el telescopio, y los astronautas encararán el problema de la vuelta a casa.

Difícilmente la NASA pueda algún día olvidar esta misión. A pesar de que cada viaje al espacio constituye una experiencia única, donde todo está sujeto a fallos o situaciones imprevistas, la reparación del Telescopio Espacial Hubble posiblemente esté batiendo alguna clase de record en este sentido. Sin embargo, hasta ahora, todos los protocolos de seguridad y los planes de contingencia –elaborados a lo largo de décadas- están funcionando bien, por lo que todo parece indicar que finalmente la misión del Atlantis será un éxito.

Ya se instalaron nuevos giroscopios y baterías en el Hubble, lo que permitirá prolongar varios años más su vida útil. El jueves culminó una de las tareas consideradas indispensables: se colocó una nueva cámara de espacio profundo y un nuevo ordenador de abordo. Se habían planeado cuatro caminatas espaciales, en la que distintos equipos de astronautas debían “cruzar” el espacio (nunca mejor dicho) que separa al transbordador del telescopio Hubble. Pero algunos problemas de último momento obligaron a los controladores de Tierra a poner en marcha una quinta travesía.

Una de las reparaciones más complejas parece haber sido la del espectrógrafo STIS (Space Telescope Imaging Spectrograph), que los astrónomos utilizan para obtener información sobre la composición química, temperatura, presión y velocidad de los objetos celestes elegidos y que puede ser útil para identificar agujeros negros súper masivos. Fue instalado en el Hubble en 1997 pero, un fallo eléctrico, lo dejó fuera de combate en 2004. Los astronautas Mike Massimino y Mike Good fueron los responsables de la dura tarea que se prolongó durante unas ocho horas. Básicamente, reemplazaron un convertidor de energía que había fallado, para lo que tuvieron que quitar una cubierta de protección asegurada con 111 tornillos. Dado que este instrumento no había sido preparado para ser arreglado en el espacio, se diseñó un arsenal de herramientas específicas.

El espectrógrafo superó con éxito un test de encendido, pero los ingenieros a cargo del Hubble anunciaron que “efectuarían exámenes más exhaustivos del instrumento”. Cada caminata supone el riesgo de que alguno de los astronautas implicados sea alcanzado por algún trozo de chatarra espacial. Estos objetos, pedazos de plástico, cristal o metal pertenecientes a satélites antiguos que han “muerto” en órbita, viajan a decenas de miles de kilómetros por hora, lo que los hace potencialmente muy peligrosos. Según Nicholas Johnson, Científico Jefe de la NASA para la basura espacial, dice que “estamos tomando muy, pero muy en serio el problema de la basura espacial. El Hubble está siendo golpeado continuamente. Ya hemos visto las marcas de miles de impactos”. El transbordador también ha sufrido un leve impacto en una de sus alas, y la NASA ha detectado el “paso cercano” de varios objetos de diversos tamaños durante los últimos días.

Pero, pese a todo, la misión está llegando a su fin. La NASA está comenzando su quinta caminata espacial en este momento y, una vez que concluyan las reparaciones, el viejo Hubble –que ya cuenta con 19 años de trabajo en su currículo- podrá seguir en operaciones durante cinco o diez años más. Los siete astronautas que viajan en el transbordador Atlantis deberán enfrentar una vuelta a casa que no será nada fácil. Es que culpa del desprendimiento de algunas losetas de cerámica, destinadas a proteger la unión de una de sus alas con el fuselaje, hará sudar a todos en la NASA en el caluroso reingreso a la atmósfera.

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Escrito por Ariel Palazzesi

Comentarios

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  1. Tarde o temprano, alguna basura espacial impactara contra un astronauta, y tendremos que lamentar una desgracia, hasta ese dia nadie se tomara realmente en serio recoger la basura espacial, nadie quiere gastarse los miles de millones necesarios para organizar una mision de recuperacion de antiguos satelites, etc…
    Al final es como los cruces y los semaforos, hasta que alguien no se mata, no se pone uno.

    • desde hace años que controlan la basura espacial, la cagada es su mania de usar la misma nave para cientos de miles de misiones, nada es para siempre.
      de cualquier forma, para 2010 deberian tener lista una nueva nave.

    • No conozco ningun chaleco que soporte un impacto de "tornillos" a velocidades de decenas de miles de kilometros (+10,000Km/h) Creo que ni siquiera me puedo imaginar tal velocidad…

  2. Cada vez que veo los miles de problemas que tienen los transbordadores, más dudo que el hombre haya llegado realmente a la luna.

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