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Cómo se hacían los televisores en la década del ’50

¿Qué tanto hemos avanzado…?

Uno de los aspectos más intimidantes a la hora de reparar o restaurar un televisor antiguo es el nido de cables oculto en su interior. Lo primero que nos viene a la mente es: «¿Qué clase de loco puede trabajar bajo semejantes condiciones?», y para desarrollar la respuesta a esa pregunta, nada mejor que ver cómo se fabricaban esos mismos televisores en la década del ’50. Paciencia, disciplina, y un control de calidad casi paranoico eran esenciales para garantizar el funcionamiento correcto y seguro del aparato.


Una de las mejores fuentes para obtener información sobre restauraciones de radios y televisores antiguos es el canal de Bob Andersen en YouTube. Además de enfocarse sobre detalles como las perillas y la terminación de la madera, en más de una ocasión se vio obligado a deshacer los «parches» de usuarios previos que decidieron (por diferentes razones) alejarse de las especificaciones originales.

Si bien debemos reconocer que la improvisación se vuelve inevitable tarde o temprano (después de todo, el número de tubos y válvulas es cada vez menor), los fabricantes eran muy meticulosos al momento de documentar diagramas, revisiones técnicas, y catálogos con piezas equivalentes. De hecho, la propia fabricación de los televisores quedó registrada en varios documentales que hoy podemos disfrutar gracias a YouTube, y el esfuerzo de muchos entusiastas.


Construyendo televisores en la década del ’50


El vídeo declara al sintonizador como «el corazón del televisor», y no exagera. Los sintonizadores de antaño demandaban un proceso de calibración muy complejo (y me atrevería a decir tedioso), a un punto tal que muchos restauradores modernos prefieren reemplazar el componente entero, usando uno rescatado de otro televisor. Las líneas de producción necesitaban encontrar el mejor equilibrio entre velocidad y robustez en el ensamblaje, lo que llevó a la adopción del wire-wrap para realizar conexiones internas.

Las pruebas de tortura en los televisores podían extenderse hasta 2.000 horas, con intervalos específicos de encendido y apagado que buscaban evaluar el comportamiento de la unidad frente al estrés térmico. El documental también nos enseña uno de los primeros ejemplos de soldadura por ola en los PCB, asistido por una verificación adicional, en caso de que haya déficit o exceso de estaño en una unión.

En resumen, el mercado demandaba otra mentalidad. Los televisores eran muy costosos en aquel entonces. Sus fabricantes (RCA en este caso) sabían que iban a fallar de un modo u otro, y la información para repararlos era imprescindible. El resto de la historia ya la conocemos bien. Los televisores ganaron estabilidad, rendimiento, funciones y simplicidad, pero se volvieron descartables. No olvidemos que a las compañías actuales ya no les alcanza con bloquear las reparaciones: También quieren criminalizar a quienes las intentan.

(N. del R.: De nuestro archivo, publicada en los últimos días de diciembre de 2017. ¿Aún tienes un televisor CRT? ¡Deja un comentario!)


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Escrito por Lisandro Pardo

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