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Swatting: El lado oscuro de las bromas telefónicas

Los servicios de emergencia deben lidiar con toda clase de situaciones, pero hay una que si bien no es peligrosa por sí sola, tiene la capacidad de causar una enorme cantidad de problemas. El Swatting se ha multiplicado en los últimos años, con casos cada vez más escandalosos, y penas muy duras para los responsables.

¿Pero qué es exactamente el Swatting? En términos sencillos, cualquier llamada falsa a servicios de emergencia que describa un escenario de alto riesgo, provocando la movilización de las autoridades. En más de una ocasión hemos escuchado historias sobre estudiantes que llaman a sus escuelas o a la policía para “advertir” que hay una bomba en las instalaciones, con el objetivo de escapar a un examen. Ese ejemplo no deja de ser una forma de Swatting, ya que una bomba en una escuela califica como amenaza crítica, y a pesar de las probabilidades, la fuerza pública debe responder sin excepciones. Sus orígenes están asociados al phreaking y las bromas telefónicas tradicionales, pero sin el componente humorístico, y con intenciones claramente dañinas. El término “Swatting” fue oficializado en una publicación del FBI a principios de 2008, y con ese mismo texto la agencia describe el caso de un hombre de 19 años en el estado de Washington, que pretendía estar llamando desde la casa de una pareja en California. Cuando el esposo escuchó ruidos extraños durante la noche y tomó un cuchillo para protegerse, casi terminó acribillado por un escuadrón SWAT que le estaba apuntando.

Swatting

Ahora, ¿cuál es la razón para semejante actividad? En la mayoría de los casos, satisfacer el ego o ventilar frustraciones. Con el paso de los años, el Swatting se ha vuelto mucho más sofisticado. Ya no se trata de ir a un teléfono público y decir que hay disparos en una casa cercana. Falsificar el número del Caller ID y utilizar sistemas modificados de comunicación destinados a personas sordas son dos de las técnicas más frecuentes. También se han registrado instancias de Swatting de un país a otro, como el de un joven canadiense (cuyo nombre no trascendió por ser menor de edad) que actualmente enfrenta sesenta cargos, después de realizar múltiples llamadas a través de los Estados Unidos. En sus amenazas incluyó al periodista Brian Krebs del portal Krebs on Security, al que trató de perjudicar con Swatting dos veces.

El problema va más allá del gasto público vinculado a estas falsas amenazas (que puede acumular varios miles de dólares en pocos minutos). También hay víctimas de carne y hueso, que son ajenas a las intenciones de los swatters hasta que es demasiado tarde. La pareja de California y el antes mencionado Krebs son apenas dos entradas en una larga lista. Las celebridades son blancos particularmente tentadores, y el Swatting llegó a figuras como Tom Cruise, Clint Eastwood, Ashton Kutcher, Miley Cyrus y Justin Bieber. Entre los incidentes más recientes, encontramos el de un jugador de Call of Duty que hizo una llamada falsa para afectar a un rival (causando el desplazamiento de setenta hombres armados), y el de una tal Danielle Shea, quien decidió realizar dos amenazas de bomba a la Universidad Quinnipiac. El plan original era que su familia la viera recibir el diploma de graduación, pero faltaba un detalle importante: Shea había dejado la universidad un año atrás, y vivió todo ese tiempo con los miles de dólares que su madre le enviaba para financiar su educación. ¿Por qué dejó la universidad? Probablemente porque no era muy inteligente. Después de todo, usó su propio teléfono para hacer las amenazas…

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Escrito por Lisandro Pardo

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