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Trenes que vuelan al ras del suelo


El tren de levitación magnética más veloz del mundo

Los trenes de alta velocidad no son algo desconocido para nosotros. Algunos utilizan rieles, otros recurren a la levitación magnética, pero actualmente se está estudiando el potencial del llamado “efecto suelo”, y su posible aplicación en este medio de transporte. Un grupo de investigación de la Universidad de Tohoku ha diseñado un robot para estudiar tanto el comportamiento de un vehículo de efecto suelo como para desarrollar un sistema autónomo de estabilización, algo muy importante si imaginan trenes que vuelen al ras del suelo en un futuro relativamente cercano.

El récord mundial de velocidad de un tren que utiliza rieles supera los 570 kilómetros por hora, mientras que en 2003 un maglev japonés hizo lo suyo al alcanzar unos impresionantes 581 kilómetros por hora. Cualquiera podría llegar a la conclusión de que un usuario “normal” de un tren no necesita desplazarse tan rápido… pero la verdad indica lo contrario. Ingenieros y empresas por igual quieren que sus trenes vayan más rápido y transporten más carga, reduciendo distancias y demoras. El problema, como siempre, es el costo. Tomemos por ejemplo a “Chūō Shinkansen”, una línea maglev que unirá Tokio, Nagoya y Osaka. El permiso oficial fue otorgado en mayo pasado y su construcción comenzará en el año 2014, y el costo, corregido por inflación y otras tasas, será de 114 mil millones de dólares. Necesitarán 34 años para completarla.

Dicho de otra forma, la demanda de transporte necesita de una solución mucho más rápida y económica. Un vehículo de efecto suelo podría convertirse en una alternativa viable, ya que posee algunos de los beneficios del maglev, sin su alto costo. Básicamente, un vehículo de efecto suelo “vuela” apenas por encima de la superficie. Existen varios vehículos de este tipo en operación alrededor del globo, pero un grupo de investigación de la Universidad de Tohoku está explorando el potencial de este medio de deplazamiento para aplicarlo en trenes de uso cotidiano. El primer paso ha sido construir un robot prototipo (el que puedes ver en el vídeo), con el objetivo de probar un sistema de estabilización autónomo, que eventualmente pueda llevar a un prototipo tripulado.

Por supuesto, hay muchos factores a tener en cuenta. En general un maglev no se ve afectado por el clima, pero una tormenta caprichosa o una corriente de viento muy fuerte podría representar un serio problema para un tren de efecto suelo. También hay que considerar la misma cuestión del desplazamiento. Sería complicado que el tren deba “despegar” a la salida de cada estación, por lo cual podrían resultar viables solamente en recorridos “expreso”, sin paradas de por medio. El objetivo está claro: Reducir el rozamiento, acelerar el desplazamiento y bajar los costos. Los trenes de alta velocidad que usan rieles parecen estar (de momento) a la altura de las circunstancias, pero si el maglev no baja sus costos, tal vez sea necesario considerar otras opciones como la del efecto suelo.

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Escrito por Lisandro Pardo

Comentarios

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  1. Pues que hagan un tunel y lo metan dentro. Se acabaron los problemas. Eso sí, tendría que estar presurizado. Pero sería mucho más económico que el maglev y podría veneficiarse del efecto succión.

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