Hace no mucho se alcanzó lo que se creía la “velocidad máxima” que podían alcanzar los microprocesadores, pero recientes descubrimientos prometen poder levantar esa velocidad tres órdenes de magnitud por encima del máximo actual. Pasar de 4 GHz a 300 GHz, o incluso a 1000 GHz, no es fácil: apenas se han creado los equivalentes de los cables para transportar la radiación en la que se basa esta tecnología.
La guerra de los núcleos
Hace un tiempo se llegó a lo que es el límite de velocidad de los microprocesadores actuales de 4 GHz. Esto causó que la guerra de la velocidad se convirtiera en la guerra de los núcleos: primero 2, después 4 y aparentemente la cantidad seguirá subiendo. Con estos nuevos desarrollos la guerra por la velocidad parecía terminada, pero ingenieros de la Universidad de Utah están investigando nuevos modos de procesar información para alcanzar velocidades mucho mayores a los 4 GHz (un TeraHertz es igual a 1000 GHz).
Una alternativa a los múltiples núcleos
Actualmente solo han logrado generar y transmitir una señal de 300 GHz (o 0,3 THz), por lo que aún faltaría generar transistores, switches, moduladores y otros componentes básicos para poder pensar en crear un procesador, pero el potencial es muy grande. Con esta nueva tecnología se eliminarían problemas inherentes a los materiales conductores y así se aumentaría la velocidad de trabajo. Problemas como la resistencia, que aumenta junto con la velocidad, y la temperatura, que hay que disipar. Por otra parte, el problema con la aproximación actual de múltiples núcleos es que hay ciertas tareas que no se dividen bien en muchas partes; por dar un ejemplo banal, calcular Pi no es fácilmente paralelizable, ya que se necesitan los valores “anteriores” para continuar el cálculo. El efecto práctico de esto es que mientras algunas aplicaciones funcionan mucho más rápido, otras no cambian su velocidad, por lo que agregar núcleos no es la solución final.
El camino hacia el TeraHertz
El líder del proyecto, el profesor adjunto Ajay Nahata, incluso dijo “Apenas hemos creado el equivalente a los cables para los nuevos procesadores”, pero en un mínimo de diez años estos descubrimientos podrían llevar a procesadores y comunicaciones súper rápidos (tres órdenes de magnitud más veloces de lo que conocemos hoy).
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