Las películas y los programas de TV en formato para el iPod han proliferado en la red.
Cuando hace un mes la compañía Apple comenzó a vender el reproductor, apenas había unos cortos animados de Pixar y algunos programas de TV de Disney Channel disponibles para descargar a modo de prueba.
Hoy en día los usuarios han formado una especie de comunidad de intercambio a través de BitTorrent.
Recordemos que el fallo Betamax de la Corte Suprema de Justicia de EEUU protege a estas tecnologías (como BitTorrent) de demandas legales, bajo el argumento de que, aunque puedan fomentar la piratería, son comercialmente beneficiosas para varios sectores, como los proveedores de internet de banda ancha y las empresas de telecomunicaciones.
La conjunción de tecnología y piratería no es algo nuevo, y el iPod, al igual que otras tecnologías e inventos de la humanidad, tiene usos “buenos” y “malos”, lícitos e ilícitos.
Es muy complicado saber con exactitud si los usuarios llenan sus iPods con copias pirateadas, pero podemos tener algunas pistas: Apple declara haber vendido más de 600 millones de canciones a través de internet. Sin embargo, las ventas online de este año han venido en descenso semana tras semana, mientras que las ventas del iPod se han catapultado.
Se calcula que el promedio anual de compra de canciones online por cada iPod ha descendido a 15 canciones, frente a 25 el año pasado. Y no es precisamente porque los reproductores estén más vacíos...
Sin embargo, no se puede echar toda la culpa al bendito aparatito: todos saben que la piratería de canciones existía desde mucho antes y que, a pesar de pequeñas victorias legales de la industria del entretenimiento, jamás ha podido ser detenida del todo... y lo más probable es que nunca pueda ser detenida.
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