La noticia circuló por primera vez en marzo de 2017, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció que un lituano llamado Evaldas Rimasauskas estaba acusado de robar 100 millones de dólares a «dos compañías multinacionales» mediante una campaña de phishing. En ese momento no se revelaron los nombres, pero una investigación de Fortune destapó que las víctimas fueron Facebook y Google. La mayor parte del dinero ya se recuperó, pero hay un detalle: ninguna de las dos compañías informó a sus accionistas sobre el fraude.
La estafa
La historia comienza con Evaldas Rimasauskas, un lituano de 48 años, que en 2013 puso en marcha una sofisticada campaña de phishing por correo electrónico. Rimasauskas se hizo pasar por Quanta Computer, el gigante taiwanés del hardware que cuenta entre sus clientes a Apple, Amazon, Hewlett-Packard, Cisco y Sony. Falsificó direcciones de correo, recibos y sellos corporativos con tal nivel de detalle que logró engañar a sus víctimas por dos años. La suma extraída ascendió a 100 millones de dólares, repartidos en múltiples cuentas a lo largo de toda Europa del Este.
La acusación formal del Departamento de Justicia se presentó en diciembre de 2016, pero el proceso se hizo público en marzo de 2017. Con el estafador bajo custodia en Lituania a la espera de su extradición y el importe ya calculado, solo quedaba por establecer la identidad de las víctimas. La investigación de Fortune, tras varias entrevistas, confirmó que las compañías afectadas son Facebook y Google. Ambas gigantes de internet indicaron que recuperaron el dinero y que consideran el incidente cerrado, al menos hasta que Rimasauskas vaya a juicio.
El silencio
… lo que llama la atención es el silencio previo. De acuerdo con las leyes de valores vigentes, las empresas públicas deben entregar a sus accionistas toda la información disponible sobre «eventos significativos», y el robo de 100 millones de dólares cae dentro de esa categoría. Sin embargo, al estudiar los registros públicos de Google y Facebook, no aparece nada relacionado a la estafa. En teoría, esta omisión no viola las guías de la Comisión de Bolsa y Valores, y personas cercanas a ambas compañías dijeron que el caso de Rimasauskas no fue lo suficientemente grande como para informarlo. Aun así, esa decisión siembra una semilla de duda. ¿Qué tan buena es la seguridad interna? ¿Cómo se controlan los bienes? Por más que los fondos hayan sido recuperados, no transmite un gran sentido de responsabilidad callar el robo de millones de dólares.
Fortune