En Shanidar A, un neandertal cuyos restos se depositaron en la cueva de Shanidar hace unos 75.000 años, una abertura casi circular de unos 15 mm en la escápula izquierda es compatible con un traumatismo penetrante causado por una lanza de madera de sección redonda. Los autores consideran que la herida probablemente fue mortal, pero no pueden determinar si se debió a violencia interpersonal o a un accidente de caza. El estudio publicado en Scientific Reports presenta la forma del orificio como una pista sobre el arma, no como una identificación directa.

La diferencia importa: las fracturas y los fragmentos son rasgos observados en el hueso; la lanza y las circunstancias del suceso son interpretaciones de esos indicios.

Qué muestra la escápula

La abertura tiene al menos tres fracturas radiales. El análisis mediante microtomografía computarizada —una técnica que permite examinar el interior de una muestra en detalle— identificó al menos cuatro fragmentos óseos, cada uno de 4 mm o más, en el sedimento bajo el orificio. Uno de ellos encaja en la abertura.

Alrededor de la lesión no se observan remodelación ósea, reacción perióstica ni señales de curación. Los autores sitúan el daño en torno al momento de la muerte y consideran más probable que fuera un traumatismo penetrante perimortem: es decir, producido cerca de la muerte. La morfología no basta, por sí sola, para reconstruir el episodio.

Por qué se plantea una lanza de madera

El contorno casi circular es compatible con una punta de madera de sección redonda. En cambio, las lesiones asociadas habitualmente a armas con punta de piedra suelen ser ovaladas o romboidales. El biselado de la parte posterior de la escápula y los fragmentos desplazados también forman parte de la interpretación. Ninguna lanza apareció junto a Shanidar A: la identificación del arma se infiere de la forma y las características de la lesión.

El biselado posterior apunta a una trayectoria de delante hacia atrás, de la parte ventral a la dorsal. La posición de los fragmentos sugiere que el objeto entró desde un ángulo medial —hacia la línea central del cuerpo— y superior. A partir de esa trayectoria, los autores consideran que la lesión penetró en el tórax, incluidos los pulmones y quizá grandes vasos sanguíneos, y que probablemente causó una muerte rápida.

El estudio no determina si la lanza se arrojó o se utilizó para golpear a corta distancia. Tampoco permite distinguir entre un accidente durante la caza y la violencia entre individuos o grupos; sus autores señalan que no se puede demostrar que hubiera violencia interpersonal.

La lesión dental anterior y la posible ayuda

Emma Pomeroy participa en una conversación en inglés de Cambridge University sobre Shanidar A.

Shanidar A también tenía un incisivo inferior partido longitudinalmente. El sarro cubría partes expuestas del diente y el desgaste indica que siguió en uso durante un tiempo después de la lesión facial. Los autores plantean que pudo recibir ayuda de otros miembros del grupo, pero esa asistencia es una interpretación, no un acto observado en los restos.