Una fuerza de luz bipolar

Científicos estadounidenses demuestran que la luz posee un carácter “repulsivo” de tal modo que puede empujar componentes de tamaño microscópico. Esta propiedad de la luz había sido teorizada en 2005, pero ha sido ahora cuando se ha conseguido demostrar con hechos. Esta fuerza de impulsión podría revolucionar el mundo de los componentes electrónicos y convertirse en el futuro de las telecomunicaciones, haciéndolas más rápidas y más baratas que los sistemas actuales.

Es poco intuitivo imaginar una linterna lanzando un chorro de luz y empujando nuestra mano hacia el lado contrario. Quizá lo más cercano a eso puedan ser las naves futuristas que aparecen en algunas novelas de ciencia ficción, que proyectan su halo de fotones y empujan a la supuesta nave a través del hiperespacio. Pero lo normal es que la luz no empuje de ninguna manera y no sea más que un manojo de ondas electromagnéticas que ejercen las funciones que le mandan las leyes de la naturaleza. Sin embargo, parece que a niveles microscópicos la luz sí que posee unas capacidades de impulsión suficientes como para mover nanointerruptores.

Ya antes, el equipo de investigadores de la Universidad de Yale había descubierto que la luz posee una fuerza “atractiva” con la cual es posible manipular diminutos dispositivos electrónicos dentro de un chip. El equipo, liderado por Hong Tang, profesor asistente en la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de Yale, informa de sus hallazgos en la publicación en línea avanzada del 13 de julio de Nature Photonics. “Esto completa el cuadro”, dijo Tang. “Hemos demostrado que esta es una fuerza de luz bipolar con componentes atractivos y repulsivos”.

La luz también empuja
Las naves de la imaginación más calenturienta suelen impulsarse con fotones

Estas fuerzas de atracción y repulsión descubiertas por el equipo de Tang no son las mismas que ejerce la presión de la radiación de la luz cuando brilla sobre un objeto y lo empuja. En el caso que nos ocupa, las fuerzas tiran de los laterales de la dirección en la que viaja la luz. Anteriormente se había usado la facultad de atracción para cerrar un interruptor de escala nanométrica, pero fueron incapaces de abrirlo, por lo que carecía de utilidad práctica. Con la fuerza de empuje complementaria descubierta, sí que se pueden usar ambas propiedades para construir dispositivos fotónicos que funcionen dentro de chips electrónicos.

La luz también empuja
Demuestran cómo usar rayos de luz para mover componentes en un chip de silicio

Cómo crear la fuerza repulsiva

Para crear la fuerza repulsiva en un chip de silicio, el equipo dividió un rayo de luz infrarroja en dos rayos separados y forzó a cada uno a viajar una longitud distinta de un nanocable de silicio, llamado guía de onda.

Como resultado, los dos rayos de luz quedan desfasados uno respecto al otro, creando una fuerza que empuja con una intensidad que puede controlarse, pues cuanto más desfasados estén los dos rayos, mayor será la fuerza. “Podemos controlar cómo interactúan los rayos de luz”, comentó Mo Li, asociada posdoctoral en ingeniería eléctrica en Yale y autora principal del artículo. “Esto no es posible en el espacio libre; sólo es posible cuando la luz está confinada en las guías de onda de nanoescala que se colocan muy cerca entre sí en el chip”.

“La fuerza de la luz es intrigante debido a que funciona de forma opuesta a los objetos cargados”, dijo Wolfram Pernice, profesor posdoctoral en el grupo de Tang. “Las cargas opuestas se atraen entre sí, mientras que los rayos de luz desfasados se repelen en este caso”.

Aplicaciones futuras

Estas fuerzas tan pequeñas quizá no sirvan para emplearlas en naves interestelares con las que cruzar el universo, pero sí que pueden valer para construir los chips que llevarán esas naves del futuro.

La luz también empuja
La luz también empuja

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