El 8 de octubre de 2026, Matthew Garrett envió un RFC —una petición de comentarios sobre cambios propuestos— para permitir la hibernación de Linux con el kernel Lockdown activo. La propuesta plantea protecciones basadas en un módulo de plataforma segura (TPM), con el objetivo de proteger la imagen que se guarda y se carga al reanudar el sistema.
Por qué Lockdown restringe la hibernación
La hibernación guarda en almacenamiento el estado de la memoria y lo restaura cuando el equipo vuelve a arrancar. Si alguien modifica una imagen sin autenticar mientras el ordenador está apagado, el kernel podría reanudar con un estado alterado; además, esa imagen puede contener información sensible.
Cifrar los datos puede proteger su contenido, pero no demuestra por sí solo que la imagen la haya generado un kernel de confianza. Esa diferencia entre confidencialidad y autenticidad es central: proteger el archivo frente a la lectura no basta para acreditar su origen.
Qué protecciones plantea el RFC
La propuesta reúne medidas basadas en TPM: sesiones TPM auditadas, una clave de firma del TPM para esas sesiones y una imagen de hibernación firmada. En conjunto, esos elementos buscan proteger la autenticidad del estado guardado y permitir su restauración con Lockdown activo.
El TPM es un componente de seguridad que permite realizar operaciones criptográficas respaldadas por hardware. En este RFC, las medidas forman parte de una propuesta; no describen una función ya integrada en Linux.
Secure Boot, suspensión e hibernación
En sistemas EFI x86 o arm64 que arrancan en modo UEFI Secure Boot, Lockdown se activa automáticamente. La relación importa porque Lockdown limita interfaces que podrían poner en riesgo la integridad del kernel.
La suspensión en RAM y la hibernación no son lo mismo. La suspensión conserva el estado en la memoria mientras el equipo permanece en ese modo; la hibernación lo escribe en almacenamiento y lo recupera al reanudar. El RFC de Garrett aborda este segundo proceso.