El Nancy Grace Roman Space Telescope de NASA tiene combustible para al menos 22 años de operaciones científicas potenciales, según comunicó la agencia el 14 de septiembre de 2026. La proyección supera los diez años contemplados en el diseño original gracias a una masa final inferior a la presupuestada y a una primera corrección de trayectoria que consumió mucho menos propulsante del asignado.

Roman fue diseñado para una misión principal de cinco años y una posible ampliación de otros cinco. La cifra de 22 años describe el potencial calculado por NASA para sus operaciones científicas; la misión también depende de las maniobras de vuelo, la inserción orbital, la financiación y el funcionamiento continuado del observatorio.

Cómo pasó Roman de 10 a al menos 22 años potenciales

La evolución de la previsión se resume en tres etapas:

Etapa de la misiónBase factualDuración
Misión principalDiseño inicial de la misión5 años
Vida contemplada en el presupuesto original de combustibleMisión principal más posible ampliación10 años
Operaciones científicas potencialesProyección de NASA tras el ahorro de propulsanteAl menos 22 años

La diferencia parte de dos datos concretos. Roman tenía una masa real de 8.056 kilogramos, frente a los 9.800 kilogramos del valor máximo conservador utilizado para planificar el propulsante. Alison Rao, responsable de propulsión de Roman en NASA Goddard, explicó que esa masa inferior permitió llenar los depósitos hasta su capacidad prevista, en lugar de cargar únicamente lo necesario para el plan original de diez años.

El segundo factor fue la primera corrección de trayectoria, completada el 31 de agosto de 2026. La maniobra empleó unos 18 kilogramos de propulsante, frente a los 200 kilogramos asignados, y NASA indicó que se ejecutó con más del 99 % de precisión. La agencia también había calculado ahorros adicionales para la segunda corrección de trayectoria y la inserción orbital.

Roman ya está en camino, pero la ciencia llegará después

Roman fue lanzado el 30 de agosto de 2026 a bordo de un SpaceX Falcon Heavy. El observatorio se separó del cohete unos 31 minutos después del despegue y entró en su fase inicial de pruebas y puesta en servicio mientras viajaba hacia la región L2 del sistema Sol-Tierra.

El telescopio está diseñado para realizar sondeos infrarrojos de gran campo y estudiar energía oscura, materia oscura, galaxias, estrellas, exoplanetas y supernovas. El lanzamiento y los primeros ajustes marcaron el comienzo de la misión; sus campañas científicas completas llegarán después de la puesta en servicio y la calibración de los instrumentos.

El 1 de septiembre de 2026, Roman desplegó su antena y su parasol con forma de visera. Ese mismo día, NASA encendió el Coronagraph Instrument para iniciar su calibración y sus pruebas.

Qué necesita combustible durante la misión

Roman se dirige hacia una órbita de halo alrededor de la región L2 del sistema Sol-Tierra. NASA espera que, una vez instalado allí, el observatorio necesite encendidos de mantenimiento de posición aproximadamente cada 28 días. Esas maniobras periódicas forman parte del consumo de propulsante que acompaña a la operación del telescopio.

NASA había previsto una segunda corrección de trayectoria para más adelante en septiembre de 2026 y esperaba la inserción orbital alrededor de L2 aproximadamente 100 días después del lanzamiento, hacia comienzos de diciembre. La proyección de vida útil incorpora el resultado de la primera corrección y el ahorro esperado en las maniobras posteriores.

Roman, Hubble y Webb tienen trabajos diferentes

Roman no está diseñado para sustituir a Hubble ni al James Webb Space Telescope. Los tres observatorios pueden contribuir a las mismas grandes preguntas científicas, pero Roman se ocupará de observar extensiones mucho más amplias del cielo con una estrategia de sondeo.

Su función será localizar grandes poblaciones de objetos y fenómenos cambiantes, como exoplanetas y supernovas, además de medir la distribución de galaxias y estudiar la expansión del universo. Hubble y Webb pueden dedicar después sus capacidades a observaciones más detalladas de objetivos concretos.

La ventaja de Roman está en la escala: su espejo primario mide aproximadamente 2,4 metros y su misión está concebida para cartografiar grandes regiones del cielo en el infrarrojo. Esa perspectiva complementa las observaciones profundas y más concentradas de Hubble y Webb.

La combinación permitirá buscar señales relacionadas con la energía oscura y la materia oscura, seguir la evolución de galaxias y estrellas y ampliar la búsqueda de exoplanetas y supernovas cuando el observatorio complete su puesta en servicio.