El 8 de octubre de 2026, NASA identificó a FRB 20240304B como la ráfaga rápida de radio más lejana observada hasta la fecha. El estudio en Science midió el corrimiento al rojo de su galaxia anfitriona en 2,148 ± 0,0013, lo que sitúa la fuente unos 3.000 millones de años después del Big Bang (NASA; estudio en Science).
Cómo se midió la distancia de FRB 20240304B
Un corrimiento al rojo permite situar una galaxia en la historia del universo: en este caso, el valor medido corresponde a una época en la que habían transcurrido unos 3.000 millones de años desde el Big Bang. NASA atribuyó el récord a FRB 20240304B; el dato que lo acompaña es el corrimiento al rojo de su galaxia, no una distancia expresada en años luz.
La secuencia de observación empezó el 4 de marzo de 2024, cuando el proyecto MeerTRAP detectó la ráfaga con el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica. Después, el telescopio espacial James Webb intervino con dos instrumentos: NIRCam identificó la galaxia anfitriona y NIRSpec midió su corrimiento al rojo (NASA).
Una galaxia pequeña y una señal que atraviesa el cosmos
La galaxia anfitriona es de baja masa, grumosa y forma estrellas activamente. NASA indicó que tenía unas 1.000 veces menos masa de la que esperaban los astrónomos. Además, su tasa de formación estelar sugiere que la mayoría de sus estrellas pudo formarse en unos 30 millones de años (estudio en Science; NASA).
La ráfaga también funciona como una sonda del material que encuentra durante su recorrido. El estudio señala que permite investigar gas ionizado a lo largo de aproximadamente el 80 % de la historia cósmica. NASA informó, además, de indicios en la señal de un cúmulo de galaxias hasta entonces desconocido, con corrimiento al rojo 0,3, y del cúmulo de Virgo, situado a unos 54 millones de años luz (estudio en Science; NASA).
La emisión de FRB 20240304B presenta una fuerte dispersión. El estudio plantea que esa característica apunta a una población de ráfagas rápidas de radio que los sondeos actuales no detectan. Así, la señal sirve para estudiar tanto el gas entre galaxias como eventos que podrían pasar inadvertidos en las búsquedas existentes (estudio en Science).
Qué se sabe sobre el origen de la ráfaga
Manisha Caleb, autora principal, considera muy improbable que esta ráfaga proceda de una fusión de estrellas de neutrones. Esas fusiones pueden tardar miles de millones de años en producirse; un magnetar joven, en cambio, podría generar una FRB relativamente pronto tras la supernova de una estrella masiva. La interpretación se refiere a FRB 20240304B: el mecanismo que originó esta ráfaga sigue sin demostrarse (NASA).