El 20 de septiembre de 2026, un memorando atribuido al administrador de NASA, Jared Isaacman, describió un giro de Artemis hacia una presencia centrada en la superficie lunar. El documento situó a Artemis III aproximadamente 90 días por detrás de su calendario, aunque mantuvo como escenario más favorable un lanzamiento en el verano de 2027. La base lunar no está construida: NASA plantea levantarla paso a paso mediante misiones robóticas, infraestructura comercial y operaciones tripuladas.
El memorando de Jared Isaacman cambia el foco hacia la superficie
La estrategia presentada por NASA bajo el nombre Ignition coloca el acceso a la superficie por delante de una arquitectura concentrada en la órbita lunar. El memorando de Isaacman describe esa orientación junto con el desarrollo de módulos, vehículos, drones y sistemas destinados a trabajar cerca del polo sur.
El calendario de Artemis III sigue condicionado por decisiones técnicas y operativas. Isaacman mantuvo la posibilidad de un lanzamiento en el verano de 2027 como mejor escenario y también contempló hasta dos oportunidades de alunizaje en 2028. Son hitos de planificación, no misiones ya realizadas.
La NASA quiere construir la presencia lunar por etapas
NASA divide Moon Base en tres fases. La primera se centra en conseguir acceso fiable, experimentar y conocer el terreno; la segunda despliega la infraestructura necesaria para que las operaciones puedan crecer; la tercera busca sostener la actividad humana durante periodos prolongados.
| Fase | Periodo | Trabajo principal |
| Fase uno | Hasta 2029 | Misiones robóticas, experimentos, demostraciones tecnológicas y estudio de posibles emplazamientos |
| Fase dos | 2029–2032 | Despliegue inicial de energía, carga, comunicaciones, logística y movilidad |
| Fase tres | Desde 2032 | Operaciones humanas prolongadas y montaje progresivo de un puesto lunar permanente |
La ubicación prevista está cerca del polo sur de la Luna, una zona de gran interés científico y con un terreno especialmente accidentado. La iluminación extrema, las temperaturas y la posible presencia de recursos en áreas permanentemente en sombra convierten el lugar en una oportunidad científica y, al mismo tiempo, en un problema de ingeniería de primer orden.
Primero llegan robots, rovers y MoonFall
La primera fase no empieza con una cúpula llena de astronautas, sino con máquinas capaces de medir, transportar y preparar el terreno. NASA describe la participación de empresas comerciales en los aterrizajes, la carga, la movilidad y las demostraciones tecnológicas.
La misión MoonFall está concebida para enviar cuatro drones propulsivos al polo sur lunar. NASA apunta a 2028 para su llegada y les asigna tareas de reconocimiento, cartografía detallada del terreno y estudio de posibles riesgos y recursos.
NASA también ha seleccionado a Astrolab y Lunar Outpost para proporcionar vehículos lunares de terreno. Estos rovers podrán transportar tripulación y carga, y operar de forma autónoma, teleoperada o con control humano. Blue Origin tiene encargos de entrega para 2028.
Durante la segunda fase está previsto que llegue un rover presurizado de JAXA. Su diseño permitirá que los astronautas viajen, vivan y trabajen dentro del vehículo sin llevar el traje espacial durante expediciones de hasta 28 días, con hasta 14 días entre reabastecimientos de carga.
El vídeo institucional de NASA sobre los primeros seis meses del programa muestra el papel de los socios comerciales y el montaje de hardware relacionado con los futuros aterrizadores y vehículos lunares. Su mensaje central es el paso de una misión puntual a una presencia lunar concebida para permanecer.
Por qué el polo sur lunar es el objetivo
NASA sitúa el polo sur en el centro de Ignition por tres motivos: su valor científico, la complejidad de su geografía y la posibilidad de encontrar recursos en cráteres permanentemente sombreados. Las crestas iluminadas y las zonas en sombra obligan a planificar con precisión los aterrizajes, las rutas de los rovers, las comunicaciones y el suministro de energía.
Ese entorno también explica la secuencia del programa. Antes de mantener a personas durante estancias largas, NASA necesita cartografiar el terreno, identificar emplazamientos, probar sistemas de movilidad y poner en marcha redes de energía, comunicaciones y logística. En la Luna, llegar no basta: hay que conseguir que cada misión prepare la siguiente.
Gateway deja paso a una estrategia centrada en la superficie
La dirección descrita por Isaacman desplaza el énfasis desde una arquitectura cuyo eje era Gateway, una infraestructura orbital alrededor de la Luna, hacia el acceso directo al terreno lunar. La superficie pasa a ser el lugar donde se prueban vehículos, se despliega carga y se construye una infraestructura ampliable.
El cambio no elimina la utilidad de la órbita lunar. Las comunicaciones, la navegación, las rotaciones de tripulación y el transporte entre la Tierra y la Luna siguen formando parte del sistema. La diferencia está en el objetivo operativo: Ignition busca que la superficie deje de ser una parada aislada y se convierta en la base de una actividad sostenida.
El calendario de Ignition sigue siendo progresivo
NASA sitúa la primera fase hasta 2029, la expansión de infraestructura entre 2029 y 2032 y las operaciones humanas prolongadas desde 2032 en adelante. MoonFall y los primeros vehículos lunares tienen 2028 como horizonte de misión, mientras que el puesto permanente se ensamblaría con el tiempo a partir de esos precursores.
Por ahora, el resultado concreto de Ignition es una hoja de ruta que conecta robots, aterrizadores comerciales, rovers, comunicaciones, energía y futuras expediciones humanas. La siguiente gran pieza prevista es MoonFall, cuya llegada al polo sur en 2028 deberá aportar el conocimiento del terreno sobre el que NASA quiere levantar su presencia lunar.