Un equipo de investigadores de la Universidad de Princeton ha descubierto un nuevo mecanismo para hacer que los materiales comúnmente utilizados para la generación de rayos láser emitan un haz secundario con características especiales. Entre las aplicaciones posibles se encuentran el monitoreo del medio ambiente y el diagnóstico médico.

Princeton y un nuevo tipo de láser
Kale Franz y Stefan Menzel

Claire Gmachl, una ingeniera eléctrica que dirigió el estudio, dice que “este descubrimiento proporciona una nueva visión de la física del láser”. Gmachl es la directora del centro Mid-Infrared Technologies for Health and the Environment (MIRTHE), de la Universidad de Princeton.

El láser de cascada cuántica

El extraño fenómeno fue descubierto en un tipo de dispositivo llamado láser de cascada cuántica, en el que una corriente eléctrica fluye a través de un material especialmente diseñado y produce la emisión de radiación láser.

El grupo dirigido por Gmachl descubrió, en un láser de cascada cuántica que habían construido, un segundo haz con propiedades muy inusuales, entre las que sobresale la menor necesidad de energía eléctrica para funcionar. “Si somos capaces de apagar el haz convencional y mantener funcionando el haz secundario, dispondremos de un mejor láser, uno que hace un uso más eficiente de la energía eléctrica”, agregó Gmachl.

Princeton y un nuevo tipo de láser
Princeton y un nuevo tipo de láser

El equipo y el futuro del hallazgo

Dentro del equipo que realizó el estudio se encuentra el estudiante graduado Kale Franz, quien realmente construyó el láser que reveló el nuevo fenómeno. Con la ayuda de Stefan Menzel, estudiante graduado de la Universidad de Sheffield (Reino Unido), Kale puso al descubierto las propiedades únicas de este haz láser secundario mientras se encontraba realizando una pasantía en la Universidad de Princeton, el verano pasado.

El hallazgo podría dar lugar a una nueva generación de láseres que operen de una forma más eficiente y a temperaturas más altas que los dispositivos existentes. El estudio fue publicado en la revista Nature el 14 de diciembre.

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