Hace un par de meses, pusimos en marcha un cargador de baterías que se remonta a 1931 y, a pesar de los años, funcionó sorprendentemente bien. Pero ¿qué ocurre si tienes un cargador similar acumulando polvo en un rincón? Cuanto más «básico» es el cargador, más simple debería ser su restauración. Eso nos lleva de nuevo al canal de Odd Tinkering, que recibió un cargador de 1970 en estado de rebeldía…
En líneas generales, un cargador de baterías solo necesita un transformador, un rectificador y una buena combinación de cables y pinzas para que no termine envuelto en llamas. Si lo pensamos por un momento, hasta el fusible es opcional... pero nadie en su sano juicio debería usar cargadores sin alguna forma de protección.
El cargador que recibió Odd Tinkering para su restauración es básico por donde se lo mire. Ni siquiera posee un interruptor, y los únicos selectores se limitan a voltaje y amperaje. Sin embargo, ese diseño es un beneficio en estos días. Muchos cargadores «smart» terminan perjudicando al usuario con su «inteligencia», cuando en realidad lo único que necesita la batería es un buen shock:
Un cargador de 1970, restaurado
Odd Tinkering calcula que el cargador fue fabricado en los años '70, y probablemente sea de origen británico (debido al tipo de enchufe y el «British Made» del amperímetro). Abrir el cargador es cuestión de retirar todos sus remaches con la ayuda de un taladro, y lo primero que llama la atención en su interior es el rectificador de selenio por su brillante color azul. Otro descubrimiento fue el hecho de que el cargador no estaba conectado a tierra.
Por lejos, la parte más satisfactoria del proceso es cuando limpia el óxido y la pintura vieja usando láser. Su costo aún es prohibitivo para la mayoría de los usuarios… pero escapar del arenado y las horas interminables de lijado es un objetivo muy tentador. Al pasar a la pintura, Odd Tinkering decidió aplicar una capa de «impresión» roja, y después terminó el trabajo con un rodillo. Por el lado del amperímetro, el cromado antiguo suele pulirse con facilidad, y el vidrio solo tenía suciedad.
Los selectores no son más que puentes metálicos protegidos por plástico, pero Odd Tinkering los reconstruyó para que no terminen derretidos como los originales. Un nuevo fusible, cables modernos, el cambio del enchufe a un diseño europeo y una buena dosis de remaches terminan el proyecto. En lo personal, hubiera explorado la posibilidad de reemplazar ese rectificador de selenio con una opción actualizada, pero funciona a la perfección, y se ve genial.