Un estudio de viabilidad publicado en The Lancet el 8 de octubre de 2026 evaluó AMIE antes de consultas urgentes de atención primaria en Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC), en Estados Unidos. De los 114 pacientes inscritos, 98 completaron tanto la conversación con la IA como la visita al profesional. Todas las interacciones estuvieron supervisadas por médicos, y ninguna alcanzó los criterios predefinidos para interrumpirla por seguridad.

Google y BIDMC llevaron a cabo el estudio entre abril y noviembre de 2025. La investigación puso a prueba el uso de AMIE para preparar la consulta, no una atención médica autónoma.

AMIE conversó con pacientes antes de la consulta

Entrevistas en inglés sobre el estudio, la supervisión médica y la experiencia de profesionales sanitarios

El estudio prospectivo se realizó en un único centro y con un solo grupo de participantes: no incluyó un grupo de comparación. Un estudio de viabilidad sirve para evaluar si un procedimiento puede llevarse a cabo en la práctica y orientar investigaciones posteriores.

Podían participar personas adultas angloparlantes con una cita urgente de atención primaria por un único motivo. La conversación con AMIE se realizaba hasta cinco días antes de la cita. Un médico supervisor vigilaba cada interacción y podía intervenir según criterios predefinidos. Antes de la visita, el profesional de atención primaria recibía la transcripción y un resumen de la conversación.

El estudio trasladó AMIE de evaluaciones anteriores con consultas simuladas a un flujo de trabajo con pacientes que acudían a una clínica. En otro ámbito, OpenAI habría contratado a cientos de médicos para revisar las respuestas de salud de ChatGPT, una iniciativa distinta de este estudio.

Participación y observaciones de seguridad

De las 114 personas inscritas, 98 completaron las dos etapas: la interacción con AMIE y la consulta con su profesional de atención primaria. No se requirió interrumpir ninguna conversación según los criterios de seguridad establecidos para el estudio.

Ese resultado coexistió con observaciones concretas de los supervisores: señalaron una alucinación y añadieron información clínica en cinco interacciones. Por tanto, el recuento de interrupciones describe únicamente cuántas conversaciones alcanzaron el umbral predefinido para detenerlas.

Las evaluaciones clínicas fueron favorables en entre el 87 % y el 100 % de los casos, según el criterio aplicado entre 17 criterios de conversación. Las valoraciones favorables de los pacientes oscilaron entre el 48 % y el 96 % en 16 criterios. La actitud de los pacientes hacia la IA mejoró después de conversar con AMIE y se mantuvo elevada tras la visita médica.

Qué dijeron los médicos sobre los resúmenes

Los profesionales completaron encuestas posteriores en 60 de los 98 casos. En 44 casos habían revisado la transcripción de AMIE antes de la consulta: consideraron que les ayudó a prepararse en 33 y dijeron que podría haber cambiado su conducta en 25.

Esos resultados corresponden al grupo de 44 casos con revisión previa de la transcripción. La respuesta sobre un posible cambio de conducta fue cautelosa: los médicos indicaron que AMIE podría haber influido en cómo actuaban, no que lo hubiera hecho necesariamente.

El alcance de un estudio de viabilidad

El estudio evaluó conversaciones previas a una consulta bajo supervisión médica en una sola clínica; el profesional siguió atendiendo al paciente. Su diseño, sin grupo de comparación, no evaluó la atención autónoma ni la sustitución de médicos. Los resultados describen la viabilidad de ese flujo de trabajo y las opiniones recogidas durante el estudio. La investigación señala que hacen falta estudios más amplios.