¡Qué tarde se me hizo! Ese es el problema de trabajar en la casa de uno. Las horas se licuan por completo y parece que uno estuvo todo el día trabajando, pero sin haber hecho absolutamente nada. Procrastinación, que le dicen. Y el foco absoluto del Tiradero Visual, darte una excusa para que sigas perdiendo tiempo. Para eso, como siempre, lo mejor. Y al final una película pero esta vez para fanáticos de los 80s: una oscura gema olvidada que merece estado de culto y no la ignominia del olvido.