Una comadreja me entró al galpón donde tenía los salames que te conté en la edición de ayer del Vertedero Animado de la Semana. Por suerte tenía la puerta intermedia, que da al cuarto donde los estoy secando, totalmente cerrada. Me la encontré en el momento justo, cuando estaba tratando de esconderse para aprovechar un descuido para colarse y darse un buen atracón. La batalla fue cruenta, larga y totalmente dispar, pero finalmente derroté al asqueroso animalejo y los salames ni se enteraron. Esto de vivir en un pueblo rural tiene sus inconvenientes... pero aquí estoy, sin rasguño alguno y con 10 puntos más de XP, compartiendo con ustedes el botín de imágenes de la semana. ¡Que lo disfrutes!